El #FMB6 que se llevó acabo en la ##CDMX, del 19 al 23 de abril, coincidió con el 19 día mundial de la bicicleta, tomando como referencia el primer viaje con LSD por doctor el Albert Hoffman en un recorrido en bicicleta, en Suiza en 1943 y a la par con los 200 años de la invención de la bicicleta.

Entre lo académico, exposiciones, talleres, rodadas y fiestas, transcurrieron cinco días de actividades en torno a la exigencia colectiva global, de una necesidad de cambio de paradigma.

Hoy el modelo de ciudad va encaminado a dar fuerza a la discurso de las Smart Citys (ciudades inteligentes) en un contexto de ciudades globales y de mercados globales, y en general a las políticas públicas que bajan verticalmente desde los países de centro desarrollados, hasta nuestras ciudades latinoamericanas periféricas, es decir, lógicas de supuesta respuesta a los congestionamientos viales y problemas medioambientales, pero que al final solo representan la legitimación de la lógica mercantil de los procesos, atacando a manera de placebo los malestares urbanos.

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Y es que, todos los procesos, desde la renta de bicicletas, parquímetros, cobro por estacionamientos en plazas comerciales, foto multas, estudios de movilidad y concesiones de transporte masivo, todos, son procesos y estrategias implementados para la acumulación ampliada del capital en una dinámica de acumulación por desposesión, que corresponden a un ejercicio mercantil del espacio público, bajo la lógica neoliberal de la mercantilización de todos y cada uno de los aspectos de la vida y del descarado arrebato de los bienes públicos.

Todas estas políticas públicas son respaldadas por entidades bancarias internacionales como lo son el FMI (Fondo Monetario Internacional), el BM (Banco Mundial), o como en el caso del #FMB6 por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), entidades que facilitan créditos para la implementación de dichas dinámicas, claro, con tasas de interés y mediante la practicas parasitarias como la flexibilización cuantitativa del capital, lo que les permite emitir moneda sin respaldo, reafirmando la hegemonía de la lógica capitalista como solución a los problemas urbanos.

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Pero la historia no ha terminado, la madrugada del sábado 22, cuando terminó la fiesta oficial de #FMB6, el colectivo de asistentes guiados por una banda de ciclistas colombianos, emprende la okupación de la calle y decide seguir la fiesta por otro par de horas más en el espacio público, devolviéndole a éste, su carácter verdaderamente público, solo bastando el sonido de una bocina montada en una cargobike, las luces de las de las bicicletas y el fervor del encuentro y reapropiación de los espacios. El final de la fiesta en un establecimiento nocturno, es decir en un espacio de carácter privado, no represento el término de la celebración, la colectivización común de una práctica liberadora como lo es el ciclismo urbano, fue la gasolina que potencio ese gesto tan representativo que debe de replicarse como eje rector del debate a nivel mundial sobre los espacios.

La forma anárquica en la toma de los espacios demostró que hasta ahora es la única manera de democratizar el espacio de una forma contundente, ello mediante la colectivización de las funciones okupacionales, de la totalidad del movimiento ciclista internacional y la continuación de la organización de esta, ello sino es que se quiere subsumir los intereses colectivos a los de la iniciativa privada.

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Al final, la mercantilización de los espacios, es decir todo el paquete tecnológico en el ramo de la construcción y la gestión urbana, se vio opacado, por lo menos en instantes fugaces, por la fuerza colectiva, que mediante la práctica democrática del espacio, en bicicleta, arrebato la batuta al oficialismo institucional de las ciudades del capital y las redes de resistencia siguieron ampliándose. #Labiciesresistencia