El 11 de Abril del 2002 amaneció como todos los días anteriores, llamados a paros, marchas, protestas, inconformidad de parte de los venezolanos frente al régimen que presidía el Comandante Hugo Chávez Frías. El pueblo venezolano, sobre todo el que vivía en Caracas fue llamado a una concentración frene al edificio de Petróleos de #Venezuela PDVSA, la mayor industria venezolana de petróleo para protestar por el despido masivo de más de 3.000 empleados altamente calificados en materia petrolera e incluso con reconocimientos internacionales. La nación observó cómo en el programa dominical del presidente fueron despedidos los directores y plana mayor de esta empresa, Hugo Chávez con un pito en la mano despedía uno a uno a estos empleados que habían logrado llegar a sus puestos por meritocracia pura.

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El 11 de abril convocados por la Confederación Venezolana de Trabajadores, Sindicatos, políticos, empleados despedidos de PDVSA y dirigentes políticos el pueblo salió a la calle a defender los derechos constituciones de la Carta Magna Venezolana que permite el derecho al trabajo, prohíbe la exclusión por cuestiones políticas y protege el derecho a la protesta. Miles, millones de personas salieron a las calles y colmaron los alrededores del edificio de la empresa petrolera. Se escucharon opiniones, discursos que enardecían cada vez al numeroso público que pedía a gritos ir a la Miraflores la sede del poder Ejecutivo para reclamar sus derechos; una concentración que se aglomeraba ante el poco espacio de la zona colmó la autopista Francisco de Miranda y sus alrededores; quien fue el primero en decir “Vamos a Miraflores” nunca se sabrá, lo cierto es que la muchedumbre enardecida comenzó a transitar las calles caraqueñas rumbo a la sede del gobierno donde era esperada la #Marcha con francotiradores, Guardias Nacionales con sus mejores armas y el ejército venezolano por primera vez desobedeció a Simón Bolívar y volteó sus armas contra el pueblo.

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Qué pasó después de la marcha

No se sabe a ciencia cierta cuantos murieron y cuantos quedaron en precarias condiciones de salud, venezolanos caían por las calles víctimas de las balas asesinas que tuvieron dos supuestos bandos: los chavistas y la oposición, caían como piezas del ajedrez que nunca ha debido jugarse. La televisión también se partió en dos, las pantallas presentaban a Hugo Chávez hablando cosas sin sentido mientras la otra parte de la pantalla presentaba la realidad: un pueblo que caía en la emboscada desde Puente Llaguno, disparos a la cabeza, al pecho, jóvenes tirados en el piso mientras que otros trataban de ayudar sin resultados positivos.

Ese día Venezuela se dividió en dos sin punto de reconciliación, 15 años después siguen siendo dos Venezuela que luchan por los mismos objetivos, los despidos injustificados, la violación de los derechos humanos, los asesinatos, la inseguridad y los esbirros del régimen.

Venezuela es 15 años después como el templo cuando se rasgó, nunca más se ha podido unir, la tela se rompió, la sociedad se partió en dos, por ahora sin reconciliación.

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#hugochavez