La policía alemana investiga el asesinato de una afgana apuñalada por razones “religiosas”. La víctima, de 38 años, abandonó el #islam y se volvió cristiana después de llegar a #Alemania el 2011.

El crimen ocurrió en una pequeña ciudad Baviera al sur de Alemania. El sospechoso es un afgano de 29 años, quien solicita asilo, que apuñaló a su mujer frente a sus dos hijos en el estacionamiento de un supermercado.

Este es el caso más reciente de una serie de denuncias sobre persecución contra los #refugiados que abandonaron el islam, la mayoría de ellos vienen de un país donde está prohibido abandonar el islam y la predicación sobre Jesús está prohibida.

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La prensa local evita mostrar a los refugiados desde un aspecto negativos, toda vez que Alemania es el defensor más grande de “puertas abiertas” para los inmigrantes que llegan por millares a Europa todos los meses.

Inicialmente la policía alegó que el agresor era considerado mentalmente inestable y por pasaba por un tratamiento psiquiátrico. Sin embargo, terminó admitiendo que la motivación era religiosa pues todos aquellos que lo conocían lo describían como una persona “muy religiosa”.

Desde el año 2015, aumentó drásticamente el número de relatos sobre refugiados que se convirtieron al cristianismo y que fueron atacados verbal o físicamente. Las víctimas reclaman que se sienten impotentes porque no se les toma enserio.

Por ejemplo, un grafiti en la casa de una de una de ella dice “es hora de matar a los infieles”.

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En los albergues públicos, donde la mayoría de los refugiados permanecen, algunos baños, regaderas o hasta accesorios de cocina tienen leyendas que alertan como “el impuro no puede entrar”. Aquellos que circulan por esos lugares con ropa occidental o usan cruces abiertamente están sujetos a agresiones. Además de insultos, hay agresiones y amenazas reiteradas, sin mencionar los casos de abuso sexual y estupro. No se tiene la cifra exacta de cuántas personas han muerto por abandonar el islam, pero organizaciones cristianas que ayudan a los refugiados dijeron a la DW que eso es algo cada vez más frecuente. El “Iraner Seelsorge” de Hannover, que trabaja con refugiados de Irán, relató el caso de un joven que convertido que sufrió tanta intimidación en la escuela a la que asistía que tuvo que buscar otro lugar para estudiar pues temía que lo matasen.

En la Comunidad Evangélica Trinidad de Berlín, el pastor Gottfried Martens reclama que las víctimas que denunciaron casos de percusión no se les tomó enserio por las autoridades que las trataban como “casos aislados”.

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“Esa teoría de caso aislado ya fue refutada”, dijo Ado Greve, portavoz de la Misión Puertas Abiertas en Frakfurt. Él explica que su organización denuncia casos de persecución a cristianos alrededor del mundo. Nadie en la misión esperaba ver eso en Alemania, pero cuando los crímenes de odio contra los refugiados cristianos se multiplicaron, Puestas Abiertas decidió hacer su propia investigación.

El primer informe fue criticado por presentar datos supuestamente “poco confiables”, pero en octubre de 2016, publicaron los resultados de una nueva investigación que arrojó que 56% de los entrevistados reportaban ataques físicos y el 83% admitieron ser amenazados verbalmente más de una vez, dijo Ado Greve.

Ado, explica que las personas que respondieron la encuesta de Puertas Abiertas eran refugiados cristianos que vinieron principalmente de Irán (304), Siria (263) y de Afganistán (63) quienes fueron atacados por inmigrantes de sus propios países y, en algunos casos, de otras etnias. Infelizmente, ningún caso denunciado tuvo una condena pues las autoridades insisten en ignorar el asunto. Greve relata que, a pesar de todo eso, no existen registro de exmusulmanes que pretendan volver al islam.