El mismo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue quien decidió "dar de baja" al director del Buró Federal de Investigaciones, James Comey. Aunque la medida se tomó pocas horas después que el propio exdirector reconociese errores en su declaración sobre el caso de los correos privados de la excandidata demócrata Hillary Clinton, los detractores de #Trump relacionan el fulminante despido con la confirmación de Comey en marzo que el FBI estaba estudiando posibles interferencias rusas en la campaña presidencial.

Comey, quien es considerado independiente, fue nombrado por Barack Obama en 2013 y su mandato terminaría en 2023.

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Jugó un papel relevante en la carrera electoral entre Trump y #Clinton, por el caso del uso del correo privado de la excandidata entre 2009 y 2013, mientras era Secretaria de Estado de la administración Obama, para miles de misivas oficiales, que fue el principal argumento de Trump contra Clinton y al parecer de los expertos, decisivo en la victoria del multimillonario.

Sobre este caso, en octubre de 2016, cuando Clinton aventajaba a Trump en las encuestas, Comey reveló que el FBI reabría la investigación contra la candidata demócrata por el hallazgo de un nuevo lote de correos electrónicos. Diez días después, Trump se convirtió en el presidente de Estados Unidos y la prensa empezó a hablar del llamado "Efecto Comey", para referirse a la relación que pudo existir entre la victoria electoral de Trump y el caso de los correos.

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Trump y Rusia

La maniobra del despido de Comey levanta un polvorín de sospechas entre los dectractores del multimillonario Presidente. Al parecer del congresista demócrata Adam B. Schiff, la decisión de Trump despierta la pregunta sobre si el despido no será una interferencia en el caso sobre la investigación con Rusia.

Asimismo, otros representantes del partido demócrata como Tammy Baldwin, Michael Bennet, Cory Booker, Sherrod Brown y Richard Blumenthal, señalan la necesidad de nombrar un fiscal especial para blindar las investigaciones del caso que llevaba adelante Comey.

Pero al parecer, la Casa Blanca, a través de la portavoz oficial Sarah Sanders, desestimó la investigación. Sanders afirmó que no hay "nada ahí", refiriéndose a los posibles nexos entre la campaña de Trump y #Rusia y aseguró que es hora de "enfocarse en las cosas que interesan a los americanos".

Comey y los presidentes

No es la primera vez que el nombre de Comey se relaciona con una polémica que involucra a mandatarios de Estados Unidos. En 2004, cuando era el número dos del Departamente de Justicia de EE.UU., se opuso a ula extensión de un polémico programa de escuchas que la Casa Blanca puso en marcha tras el 11 de septiembre de 2001, luego del ataque de las Torres Gemelas.

Comey, que estudió química, religión y se doctoró en Derecho en 1985, se opuso a dicha extensión, declarándola "anticonstitucional".