Durante toda su campaña electoral, el nuevo presidente electo francés, #Emmanuel Macron, se rodeó de un equipo compuesto tanto de hombres como de mujeres, como ejemplo de la igualdad que desea erigir como “causa nacional”; siendo la figura más importante su esposa Brigitte, quien según L’Obs ha sido un eje mayor de su estrategia política. La igualdad será reflejada también en las candidaturas de su partido, “La République En Marche”, a las elecciones legislativas, las cuales se esperan sean balanceadas por cada género.

“Soy feminista porque creo en la alteridad, y la verdadera alteridad para un hombre, es una mujer”, declaró el nuevo presidente francés el 8 de marzo durante su campaña electoral.

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Para garantizar la igualdad de salario, Macron prevé publicar los nombres de las empresas que no respetan este principio. Esto tiene como objetivo permitirles a las mujeres vivir de su trabajo. También, para conciliar la vida profesional y privada, el presidente desea crear un permiso de maternidad único y accesible para todas las mujeres sin importar su estatus profesional.

Una victoria en conjunto

Se dice que detrás de un gran hombre se encuentra una gran mujer, los Macron no son exactamente el caso, ya que funcionan en conjunto, al igual que otras parejas presidenciales, como los icónicos Obama. Brigitte lo ha ayudado y apoyado durante toda su carrera, es los ojos y oídos del presidente electo, así como su lazo con la sociedad: revisa los discursos (“si yo no entiendo, ¡nadie va a entender!”, #Brigitte Macron-Le Figaro) y da su opinión antes de cada discurso, respecto al contenido y la forma; funge como relacionista pública de su marido; lo acompaña durante sus desplazamientos e incluso, a veces, ella es la que se desplaza y habla con la gente en vez de su marido, ya que, según declaraciones suyas, “hay cosas que se dicen más fácilmente a una mujer”.

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“Le debo mucho a Brigitte, porque ha contribuido a hacer lo que hoy soy [...] Su opinión es muy importante para mí, ella pasa mucho tiempo [en las actividades de su marido]”, declaró el antiguo ministro de economía en Canal+, en 2015.

Respecto a la figura de la primera dama, Macron anunció que oficializará su estatus en las primeras semanas de su mandato, aumentando, por consecuencia, la transparencia en los gastos. De acuerdo con Le Figaro, setenta años después de su creación bajo la dirección de Vincent Auriol (1947-1954), la función de primera dama no está establecida legalmente: no se hace mención de la primera dama en el derecho francés ni en la Constitución, ni tampoco es regulado por ningún decreto, dejando un vacío legal con respecto a una figura con peso político y gastos (desplazamientos, oficina, personal…).

Las elecciones presidenciales francesas del 2017 fueron históricas en muchos sentidos, esperemos que las medidas a favor de la #igualdad de género también lo sea.