Las dimensiones de la mexicanidad son contrastantes. No hay comunión entre las poblaciones opuestas del norte y del sur; sin embargo existen las ciudades legendarias del centro, cuya fusión con el paisaje rebasa por mucho, lo que sucedió durante el constructivismo del Siglo XX.

Nos vamos a San Miguel de Allende. Por doquier se anuncia una bonanza con base en la cultura y respalda por la proliferación del arte plástico, escénico y literario. Nos seduce el aroma místico de nuestra identidad en Guanajuato, entidad que atiende un turismo tan solicitado como el de la playa, durante las vacaciones de semana santa.

En toda las polis del centro, existe una fuerte marea de turistas, cuyos intereses pueden asociarse también con las tradiciones del dogma cristiano. Vamos a #San Miguel de Allende con este afán por la Autopista Arco Norte, que conecta a Puebla con ... ¿Atlacomulco? Llegamos a una habitación, por vez primera en el sistema de Airbnb.

Notamos decepcionados, que más de la mitad de la civilización no está en el centro colonial.

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Hay un crecimiento subdesarrollado no tan bonito, en las colinas que circundan la zona histórica. El domicilio que visitamos se encontraba a un kilómetro en otra parte de la ciudad, que recorremos con asombro y humildad.

Asentimos, como se anunciaba, el estilo de vida de lo antiguo preservado, que se ve como el colmo de lo elegante. En breves pasos el río se sortea con un puente de piedra y uno ingresa a las dimensiones de antaño. Se nota que hay un gusto por mantener la calle limpia y ajena, por lo menos durante la fiesta, del imposible flujo de los coches, pero también del Sanborns, el Oxxo y hasta de la publicidad.

Jueves y viernes fue así en esta urbe, cuyo pueblo demanda el ritual de la pasión, matizado con la faena de sacar todos los ídolos de la iglesia, para que den la vuelta por el barrio principal.

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Testimoniando estos eventos en las basílicas principales, una formidable población de vecinos y un número alucinado de turistas y residentes de otros países.

Cada paso se siente el poder de Jesús. La realidad se bloquea. Palpita un estremecimiento de dolor. Van algunos con hábitos arquetípicos y pasan los Romanos, ante uno que sigue de largo para hacer presencia en un museo dedicado a la artesanía del juguete.

Asistimos al Museo de la Esquina en la subida de San Francisco. Un caserón de tres niveles, se ha adaptado para ofrecer de modo exhaustivo una reseña de la imaginación nacional en la creación del objeto lúdico. Como en el MAP cada vitrina se dedica a una región, que preserva artefactos cuyo nombre incluso aviva la variedad de palabras, para denominar inventos como un yoyo, un trompo o una pirinola.

En el último piso hay una terraza, que ofrece un descanso a la vista en la perspectiva borrascosa y semi árida. El clima es a sol batiente; sin embargo existe una vegetación que se adapta a la sombra, para conservar la humedad.

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Abajo fluyen los ríos humanos, en el escenario del Vía Crucis.

Notamos como ha aumentado la cantidad de casitas típicas de un piso, cuyo interior se transforma en proyectos refinados de tienda, hotel o restaurante. Hay casitas convertidas en recintos culturales; se nota un aire de lujo por detrás de las masas; si bien para las 10 de la noche ya no es fácil encontrar nada abierto.

Se respira fresco el aire cósmico, que compartimos con leyendas de épocas no muy lejanas; cada portal, cada callejón, cada plaza o fuente mana la cultura esencial de México, ahora alternada con boutiques del arte, donde lo mismo se ofrecen pinturas que esculturas que objetos decorativos. Estamos ante los bosquejos de una tendencia en la decoración de interiores.

El valor de la comida sube a casi 100 pesos el plato, mas también, durante el día, hay innumerables puestos de tacos, frituras y frutas. Aunque no hay Mc Donalds, ni pollos Kentucky, ni Dominos, ni VIPS, nos descubrimos en onda paseando por un edificio de época que te guía hasta el Starbuck café.

En los alrededores hay barrios con casas modernas y desarrollos con propuestas que no rompen con la base arquitectónica. Las condiciones geográficas no permiten que se desparrame lo bonito; aunque hay barrios improvisados que quiebran la circulación. #turismo nacional #crónica de Guanajuato