Hace 30 años en la primaria, el profesor no usaba jamás referencias visuales para explicar la lección. Todo nos lo platicaron según el guión de la SEP, aunque fuimos a una escuela criticada por tomarse ciertas licencias como pedirle al alumnado dos o tres libros extra.

Cuando hablaba el docente de Durango por ejemplo, lo mismo daba porque era incluso más imaginario que si nos hablaba de la luna a plena vista. Hoy en día es innegable que las juventudes irán por más teléfonos y tabletas que con un servicio de internet básico, permitirían el uso de innumerables imágenes como respaldo para el hablante.

No sabemos si aún hoy el profe sea siempre la autoridad en todo lo que debe cubrir para dar la base en la infancia del mexicano.

Anuncios
Anuncios

Como sea, en general, incluso el doctor se inclinará más por el confort de una presentación cifrada con fotos y mapas como alternativa para estimular la imaginación. Llegamos de visita a Durango, mas allá del agua, para nutrirnos del estado cuya marca puede asociarse con el cine, los alacranes y ciertas tradiciones mixtas que celebran la música con el orgullo de haber sido la tierra de Silvestre Revueltas; o bien por ser la cuna de Doroteo Arango (mejor conocido como Francisco Villa).

Muy hermosa se mira la capital en una transformación que pone a tono todas las fachadas y da privilegios a los viandantes. Una vegetación templada ajena a los rigores del desierto algunos kilómetros al norte rumbo a ciudades menos principales. El respeto del plan maestro ha dado nicho a una comunidad conectada con el arte.

Anuncios

Por ejemplo, cuando estuvimos ahí presenciamos a unos cantantes interpretando melodías icónicas al filo de la noche. Hubo además, modo de montar en el turibus como recurso para adelantar sobre las generalidades de una villa presente desde la época virreinal.

Catalogada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, la perla de Durango es tranquila. Cruzada por muchos museos, inclusive en la Catedral Menor cuyos espacios son réplicas muy elaboradas de altares y contra altares, además de pinacotecas y estatuas simulando las cortes celestiales que pueden visitarse en un museo sacro. Hay seductores hoteles y posadas para un presupuesto amplio así como una agenda vivaz de actividades paralelas guiando a distintos paseos. Durango ofrece para quién se deja dos días, un recorrido a la dimensión del western con una visita temática a unos kilómetros de la urbe.

Siendo la capital del gigantesco estado, Durango consiste de edificios de época que se han adaptado como museos y centros culturales. Además en sus parques, corredores peatonales y alamedas, se dispone de soportes que permiten exhibiciones a la intemperie.

Anuncios

En la distancia los cerros alternan de la inquietante magnitud silvestre a los caminos e ingeniosos transportes que cruzan el firmamento mediante cables y torres por encima de nuestras cabezas. Se bautizó una vialidad con el nombre de Dolores del Río y también aquí se abrieron dos museos en honor a la Revolución Mexicana y al Centauro del Norte.

Las dimensiones de Durango nos facilitan el andar hacia los recintos donde se expone el arte y la historia, aunque es evidente que el mejor recorrido es aquel donde se estudia la rica variedad de estilos arquitectónicos en las vías principales. Dada la explotación minera se ha respetado un espacio subterráneo excavado de la piedra a lo largo del cual se hace amplia referencia a la investigación histórica y contemporánea sobre la explotación de los recursos provenientes del subsuelo.

Aparte de una gastronomía especializada, el abrazo de la geografía se presta a la aventura y a los enigmas de la zona del silencio. La villa nos encanta con varios museos que albergan el arte contemporáneo y las actividades culturales de cada región. Esta por demás decir que no se ha desarrollado una infraestructura específica para el turista, empero medra una paz cuya influencia nos permite vislumbrar una calidad de vida envidiable en contraste con las noticias que invaden con las voces del riesgo estos parajes. #turismo regional #Ciudad Colonial #Crónica de Durango