En polaco debemos escribir Lwów, en ucraniano Lviv, en ruso L'vov y en alemán Lemberg, pero la ciudad también es conocida como #Leópolis, y forma parte ahora de la región ucraniana. Con aproximadamente 800.000 habitantes, esta ciudad está repleta de belleza arquitectónica, paisajista y cultural que la vuelven un atractivo turístico para los amantes de la #Historia o para los viajeros que deseen alejarse de los concurridos sitios mundialmente conocidos.

Lwów ve su primera gran batalla con el fin del imperio austrohúngaro. Polonia y Hungría reclamaban a esta ciudad como suya, finalmente el pueblo polaco viviendo en Lwów se levantó en armas exigiendo pertenecer a Polonia y consiguieron ser en aquella época una de las tres ciudades más pobladas, además de uno de los centros culturales de la nación polaca.

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La concentración de judíos en esta ciudad la hizo una de las ciudades más poderosas de Polonia; muchos judíos residentes en otras parte de Polonia ocupadas por los nazis se refugiaron en esta ciudad, hasta que en 1939 comenzaron los conflictos con la ocupación soviética y los polacos empezaron a ser deportados a territorio polaco, ya que la ciudad pasaba a formar parte de territorio soviético.

Lvov era una de las ciudades más poderosas de Polonia hasta la ocupación soviética en 1939

Desafortunadamente las cosas empeoraron para las comunidades polacas y judías cuando el 30 de junio de 1941 Lwów fue tomada por los alemanes, quienes rompen el pacto que había entre ellos y Rusia, cambiando el nombre de Lwów a Lemberg y dando inicio a la #Segunda Guerra Mundial. En ese mismo año la ciudad comenzó a funcionar como un guetto, hasta la liberación de 1944.

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Al día de hoy la mayor parte de la población es ucraniana y después de tantos movimientos, al pertenecer a Ucrania, y estar tan cerca de la frontera con Polonia forma parte de la Política Europea de Vecindad, programa creado por la Unión Europea dentro del marco de su política exterior para establecer relaciones de cooperación con los países con los que comparte fronteras. La intervención rusa al país ha detenido el progreso social y económico, la población reclama apoyo por parte de los gobiernos involucrados y por ello la Unión Europea ha intervenido de diversas formas.

Las fachadas renacentistas, las iglesias y capillas, así como los monumentos, sorprenden al paso si se piensa en todos los problemas civiles sufridos por estas tierras antes aún de la llegada al mundo de la Segunda Guerra Mundial (el estimado es de seis guerras en 200 años). Su herencia cultural fruto de las diversas intervenciones sociales y de una historia que data del siglo XIII le ha otorgado el nombre de la "Perla de Europa Oriental".