A veces, durante los viajes que venimos realizando, nos asalta la mar de la ignorancia. ¿Qué es México en realidad? ¿Por qué lo mismo en Coahuila que en Chihuahua y en cualquier entidad, sabemos sólo de la corrupción, el crimen y la violencia?

¿A quién debemos hacer responsable del desperfecto en nuestro orden cimbrado en una idea de la economía que privilegia la desproporción? Cuando vengan los nuevos cambios, ¿será por fin posible remover los escollos que nos mantienen en la oscuridad?

¿Cómo explicamos las agravantes a los ideales republicanos cuando desconocemos los estados/país, como Coahuila, en donde en conjunto vive tanta gente como en la suma de un par de delegaciones en la CDMX?

Muchas dudas nos asaltan caminando por una ciudad muy tranquila que nos brinda la dimensión de un medio ambiente, no tan inhóspito como en su caricatura.

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Cuan torpe se puede sentir uno embebido en el Parque de las Maravillas. El oasis nos aliviana el peso de la cotidianidad política.

Se ha dispuesto un entretenimiento fantástico en Saltillo, gracias a un ensanche que podría ser la avanzada de futuros barrios más allá de su periférico. Es obvio que se ha desparramado la urbe, mas digamos que en relación a lo que se hizo en Santa Fe, en esta metrópolis no se ha crecido significativamente.

Estamos confundidos entre la apreciación de la flora embellecida en un proceso de jardinería y paisaje. Un momento mas tarde nos aturde que en el Museo del Desierto haya un debate electoral. Cabe decir que se trata de los mismos partidos que ahora compiten contra AMLO y algún poderoso independiente.

Preferimos dejar esos temas a otros periodistas que se apilaban en la antesala.

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Cuesta 100 pesos entrar a los recorridos principales. Se trata de un museo muy completo con salas de exposición permanentes, osamentas, peceras, muñecos, jaulas, fichas y todo tipo de mensajes audio visuales.

La planeación invita a un paso tranquilo y se ha sintetizado toda la información que nos acerca a lo que la generación X asume de la investigación que se ha hecho hasta ahora y permite afirmar modos lógicos para explicar la realidad ambiental.

Nuestra especie tiene la llave existencial para desentrañar el sentido de nuestras percepciones. Dominamos aparentemente nuestros tiempos, más sobra citar que somos así mismo los verdugos del equilibrio que rebasa nuestra ambición.

Poseemos la capacidad de explicar el tiempo, lo que se nos presenta es la posibilidad de mirar hacia el desierto, hacia las variaciones en la geografía y a que nos atrevamos a especular acerca de quienes estaban aquí antes, gracias a que podemos financiar ciencias y equipos capaces de llevarnos mas allá de lo evidente.

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Coahuila era el parque jurásico de otro momento cuando se supone hubo la vida de infinitas variedades del ser que se fueron adaptando o desapareciendo. Se explica todo a través del Big Bang y la Pangea, se ilustra como nos debemos a las placas tectónicas, lo mismo que al modo como las montañas generan diversos ecosistemas.

Si todo cobrara vida como en las películas, no sobreviviríamos; de hecho el atractivo es que hagamos consciencia y nos informemos mejor acerca de culturas que vivieron siglos más tarde cuyas filosofías se adaptaron y participaron en la existencia de la tierra ardiente.

¿Qué somos nosotros si no nos damos cuenta de esto, si pasamos indiferentes ante todo tipo de dinosaurio y depredador? Afuera el recorrido sigue recreando ambientes más húmedos. Consideremos que Coahuila esta lleno de vida, se pone a nuestra atención la presencia de decenas de serpientes, siervos, búfalos y cabras.

Las familias se divierten porque la mayoría de los enjaulados se esconden. Trepidan los grupos cuando las víboras se alimentan. Hay cierto encanto en la sorpresa cuando se dejan ver las alimañas, cuando por un instante nos sentimos indefensos ante bichos ponzoñosos aparte de la falta aparente de agua.

Nos quedamos con ganas de saber más, pero sin acercarnos demasiado al cristal. Hay un restaurante de hamburguesas y un par de tiendas de curiosidades. Afuera una escalera de 200 escalones nos contagia con el sentimiento del agua que baja en cascada dejando piscinas para el recreo de los peques. #turismo regional #museo del desierto #crónica de saltillo