El #12 de junio se conmemora el día mundial en contra del #Trabajo infantil, instituido por la Organización Internacional de Trabajo (OIT) en 2002 y la mayoría de las naciones del mundo reflexionan sobre la importancia de seguir erradicando la actividad laboral infantil. En México, distintos gobiernos estatales y locales recibieron este año un distintivo por su labor en la prohibición del Trabajo Infantil. Sin embargo, para atender este problema es menester considerar varios factores que contribuyen a estas prácticas y, de esta manera, entenderlas a fondo, para poderlas eliminar definitivamente, en lugar de sólo buscar prohibirlas; ya que se corre el riesgo de que sigan ocurriendo fuera del marco legal.

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¿Qué es el Trabajo Infantil?

Se denomina Trabajo Infantil a todas actividades económicas que no permiten a las y los menores un desarrollo pleno de su infancia. De acuerdo a los convenios internacionales la edad legal mínima para laborar es de 15 años y 14 en los países en vías de desarrollo. Si el trabajo es moderado, es decir, que le implique unas cuantas horas, podrá, el o la menor, laborar de 13 a 15 años o de 12 a 14 en países en desarrollo. Para trabajos pesados, el límite ineludiblemente tendrá que ser a los 18 años o 16, bajo algunas condiciones, en países en desarrollo.

Los números de Trabajo Infantil en México

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México, alrededor de 2.5 millones de niñas, niños y adolescentes entre los 5 y 17 años trabajan; lo que implica el 8.6% de la población.

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También se observó que de estos el 61.7% eran empleados por un familiar y 31.5% estaba expuestos a riesgos en su trabajo. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (#UNICEF, por sus siglas en inglés), destacó que el 40% de las y los menores de edad que trabajan en el país, no asisten a la escuela, lo cual vulnera sus derechos humanos en dos vías.

¿Por qué trabajan los niños?

El trabajo infantil, sin embargo, es un problema difícil de erradicar cuando las condiciones económicas de las naciones están fragmentadas, cuando forma parte del proceso de producción primero familiar y luego social. Las condiciones de marginación a las que están expuestas las familias deben de modificarse para poder suprimir estos ejercicios. Es necesario que los gobiernos implementen medidas para reactivar las economías locales y generen actividades de participación, más saludables, que no vulneren o pongan en riesgo los derechos de las y los menores.