Un elemento con el que siempre convivimos es la #basura, que se genera luego de haber utilizado productos de cualquier tipo, necesarios e incluso innecesarios diariamente. Desde desechos de alimentos en el hogar, hasta desperdicio industrial o médico. Todo eso que se produce, alguien lo tiene que llevar a su destino final, además hay mucho material que no se degrada tan fácilmente, y aunque gran parte del vidrio, plástico y cartón se recicla no se aprovecha o procesa totalmente.

No es extraño encontrar ciudades en las que las calles contienen cantidades de basura aparentemente pequeñas, pero que cuando las lluvias deciden juntarla, se convierten en un verdadero problema para toda la sociedad; inundaciones, encharcamientos, proliferación de insectos que causan enfermedades, mal olor, atracción de diversas especies (algunas peligrosas) son sólo algunas de las consecuencias que podemos citar derivadas del factor común de todos: la basura.

Anuncios
Anuncios

Un problema cultural

Islandia, Suiza, Colombia y Cuba son algunos de los países que han sido considerados de los más limpios. Dos de los citados son europeos y dos latinoamericanos. Entonces, no es un problema geográfico. De acuerdo con cifras calculadas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, para el 2020 estaremos generando 1.06 kg/hab por día, lo que representa un total de 128.000 toneladas diarias.

Se involucran diversos factores en la generación de tanta basura, como son los productos en envases cada vez más difíciles de degradar, la creciente mercadotecnica de nuevos productos empaquetados, la costumbre de usar las bolsas del super en vez de "la bolsa del mandado" reutilizable. El pensamiento de que "si yo no lo tiré, no tengo por qué levantarlo" o la más recurrente, "eso es responsabilidad del gobierno" son de los principales paradigmas a los que se enfrenta el medio ambiente, mientras lo seguimos contaminando.

Anuncios

En nuestra cultura, cuando eramos niños el barrer el salón de clases o nuestra casa era un castigo impuesto cuando nos portábamos mal. En potencias mundiales como Japón, la cultura de la limpieza, es un valor suministrado desde la niñez, y no es que ellos sean una raza superior, creo que el asunto va más orientado a que ellos tienen un valor que nos falta explotar: la disciplina.

Millones en inversión

Con bombo y platillo se nos informa la compra de camiones recolectores de basura, o de sitios de disposición final de residuos (basura) mejorados en capacidad para albergar los desechos. Pero todo parece indicar que aún no es suficiente, ya que diversas ciudades se convierten en protagónico de notas televisivas o primeras planas de periódicos, con impactantes imágenes de calles inundadas y rejillas de drenaje cubiertos totalmente, impidiendo el pronto desalojo del agua de lluvia.

No obstante que se han realizado avances importantes en infraestructura para el servicio de recolección de basura, que es incluso, un derecho constitucional, continúa siendo una queja recurrente por parte de los ciudadanos y un comodín político, pues durante procesos de campaña se promete mejorar este servicio, y cuando se logra llegar al poder, incluso con toda la intención, no es posible del todo resolverlo.

Anuncios

La solución

No se ve un panorama alentador mientras que como ciudadanos, no estemos sensibles a que la omisión de cada uno afecta a los demás y en consecuencia, a un "todo" como vecinos de calle, colonia, municipio, estado, país y planeta. Hemos visto las campañas publicitarias que algunas empresas han emprendido para alcanzar ese objetivo, sin embargo, creo que ha faltado detonar de manera más drástica, la manera en que explicamos las consecuencias de no tener el cuidado de clasificar y levantar nuestra basura.

La otra parte no menos importante, corresponde a los gobiernos, ser congruentes en lo que ofrecen y prometen con lo que en realidad hacen, pues si eso no sucede, el desaliento de la ciudadanía se convierte en costumbre y por mucha colaboración que se quiera tener, volvemos al punto inicial de "me da igual". Por ejemplo, nos colocan botes y contenedores de basura en las calles con señalamientos de clasificación, pero para empezar, no tenemos la cultura de separarla en orgánica, inorgánica y residuos de manejo especial. Supongamos que la separamos, surge la pregunta: ¿De qué sirve si en el camión recolector se vuelve a juntar?

El problema de contaminación se convierte en un ciclo permanente, que mientras no estemos conscientes del daño que hacemos, no terminará. Falta disposición también de legislar en leyes que sean más drásticas respecto a la responsabilidad social, yo propondría que así como hay una constancia de antecedentes NO penales, hubiese en el país una constancia de antecedentes NO ambientales, que haga constar que nos conducimos, no de manera perfecta quizá, pero sí apegada al cuidado y protección del medio ambiente...nuestro hogar. El problema no es cuánta basura no se levante, sino cuánta basura no tiremos. #Política #inundación