La realidad tiene la mala costumbre de siempre superar a la fantasía. Como en aquella vieja lata que vendían en las tiendas de bromas, que al abrirla saltaba de su interior un resorte forrado simulando una serpiente, para asustar a los amigos incautos, agentes de Estados Unidos se llevaron la sorpresa de sus vidas al inspeccionar lo que parecían ser latas de papas fritas y descubrir en su interior cobras reales.

Con la sospecha de que un paquete, proveniente de Hong Kong con destino a California, podría contener animales contrabandeados, agentes federales estadounidenses abrieron el empaque y encontraron las mencionadas latas con los ofidios en su interior.

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Sospechaban que eran drogas

El paquete fue detectado por un agente de la dirección de Aduanas y Protección Fronteriza, quien los iba a abrir - pensando que eran drogas, debido a que provenían de Asia - pero se detuvo cuando percibió que algo se movía en el interior, por lo que optó por llamar a los especialistas de Vida Silvestre.

Lógicamente, Rodrigo Franco, de 34 años, el hombre a quien iba dirigido este cargamento, fue arrestado de inmediato y ahora enfrenta cargos federales que podrían ponerlo durante 20 años tras las rejas, acusado de importación ilegal de mercancías.

Por si fuera poco, el sujeto quien vive en las afueras de Los Angeles, también será inculpado por violar la Ley de #especies en Peligro de Extinción y por falsificar registros.

La cobra real (Ophiophagus hannah) es considerada la serpiente venenosa más grande que existe, y las que iban ocultas en las latas de papas fritas dirigidas a Franco, tenían una longitud de unos 70 centímetros de largo cada una.

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Además de los reptiles ponzoñosos, los agentes encontraron en el mismo paquete tres tortugas chinas albinas de caparazón blando.

Tenía en casa su zoológico... ¿o tienda?

Luego, agentes de Pesca y Vida Silvestre (FWS, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y de Seguridad Nacional realizaron un cateo en la casa de Franco y descubrieron otras especies en tanques y recipientes, entre estos un pequeño cocodrilo, dos tortugas mordedoras y cinco tortugas espalda de diamante de agua dulce.

Durante los interrogatorios, el propietario de la vivienda reveló que ya había recibido dos embarques previos, para un total de 20 cobras reales, y aunque declaró que todas las #serpientes murieron, los agentes sospechan - tras revisar el registro de sus llamadas - que varias de estas sobrevivieron y probablemente fueron vendidas.

En otra parte de la investigación se señala que la dirección de quien envió el paquete desde Hong Kong fue reconocida por Stephanie Johnson, agente especial de la FWS, a quien identificó como un proveedor que, a través de internet, ofrecía vender víboras venenosas. #contrabando