Desde enero de 2015, Epicenter, empresa con sede en Suecia, ha implantado de forma voluntaria a 150 de sus empleados microchips en sus #Manos, estos artilugios tecnológicos que son inyectados en sus cuerpos y son del tamaño de un arroz sirven para abrir puertas, utilizar impresoras y comprar productos con el simple movimiento de la mano. El proceso para injertarse un #Microchip es simple: se utilizan jeringas precargadas y se inyecta el dispositivo en la zona carnosa de la mano, justo al lado del pulgar. Generalmente, el proceso es rápido e indoloro.

La implantación de microchips se ha convertido en una moda en el área de trabajo a tal grado que, cuando un empleado decide colocarse el dispositivo se realiza una fiesta al nuevo miembro del mundo cyborg.

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Patrick Mesterton, co-fundador y CEO de Epicenter, afirma que la principal ventaja de implantarse un microchip es que éste sustituye diversos artilugios tecnológicos y objetos de uso cotidiano como llaves y tarjetas de crédito.

¿El uso de microchips podría poner en riego la seguridad de la información?

A pesar de los beneficios que Mesterton afirma tiene el uso de microchips en las manos, hay quienes han puesto en tela de juicio su implantación. Si bien los microchips se adecuan perfectamente al cuerpo humano y no suponen ningún riesgo físico ni biológico, quizá posean riesgos en cuanto a la privacidad y seguridad de los datos de quienes los portan.

Los microchips almacenan información múltiple referente a los horarios de entrada y salida de los empleados, sus hábitos de consumo, sus rutinas laborales, ubicación, etc., por lo cual, existe la creencia de que podría ser utilizada la información con fines nocivos.

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Ben Libberton, microbiólogo del Instituto Karolinska de Estocolmo, afirma que los hackers podrían obtener grandes cantidades de información de los microchips, lo cual sugiere un gran problema de seguridad y ético.

La tecnología Near Field Communication protege los datos almacenados

Ante los argumentos de los detractores de los microchips, la empresa ha señalado que los implantes utilizan tecnología Near Field Communication, esto significa que cuando los microchips son activados por un lector a unos pocos centímetros, una pequeña cantidad de datos fluye entre los dos dispositivos, pero no se puede leer la información de forma independiente.

Epicenter es una compañía en constante crecimiento, actualmente alberga más de 100 empresas y en sus filas cuenta con 2.000 trabajadores, del total de la nómina, 150 empleados han accedido voluntariamente a colocarse el microchip. #Suecia