A todos nos gusta ganar y estar en los primeros lugares, es siempre lo ideal. Sin embargo, hay escenarios muy particulares de los cuales preferimos alejarnos y cuanto más lejos nos mantengamos, mejor. En algún momento de nuestra vida cotidiana hemos sido testigos de algún acto de corrupción, incluso, quizá hasta hayamos formado parte directa o indirectamente de alguno.

Las reformas y creación de leyes

La economía mundial está en constante evolución, cifras gigantescas se mueven diariamente y podemos dejarnos llevar por la fantasía de que todo está fluyendo normal, pero si nos permitimos analizar a detalle, cada economía se caracteriza por una serie de peculiaridades, tanto a favor como en contra.

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Todas ellas tienen un factor común: existe #Corrupción en sus desarrollos. En menor o mayor proporción pero ahí está presente, no ha sido posible erradicarla, se han hecho mejoras y logrado avances significativos en algunos países, que hoy son ejemplo a seguir, pero aún así no son perfectos.

Su manifestación puede darse de diversas maneras, con varios actores, en diferente momentos, en cualquier lugar la corrupción está siendo utilizada. En #México, más que esfuerzos reales por combatir esta problemática, parece que nos sumergimos en legislar "simulaciones" de reformas que únicamente incrementan el número en las listas de nuestro marco jurídico federal, estatal y municipal, pero no se han logrado implementar reformas profundas que puedan contrarrestar el creciente desequilibrio de poder y riqueza; tampoco se ha logrado empoderar a los ciudadanos para frenar la impunidad generalizada que se deriva de la corrupción, ni tampoco se ha logrado que de manera real, tengan voz en las decisiones que afectan nuestra vida diaria.

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Leyes innecesarias o a modo

Ejemplo de lo anterior son la serie de iniciativas que posteriormente se convierten en leyes nuevas o reforma de las existentes, sin importar en lo absoluto la opinión de a quienes "en teoría", dicho ejercicio debería beneficiar. Quien omite, fomenta y este principio nos convierte en copartícipes de los actos de corrupción, ya que no puede existir servidor público corrupto sin un ciudadano/empresa que patrocine dicho acto. Entonces, los ciudadanos somos, en mucho o poco, parte del sistema de corrupción que predomina y crece.

Los números son crudos y es triste ver que nuestro país con el potencial que en distintos sectores tiene, sea uno con los indices de corrupción más altos, y lo más preocupante es que si estamos tomando medidas para el tema, como la creación de un Sistema Nacional Anticorrupción, nuestra calificación, en lugar de mejorar, al paso de los años continúe empeorando.

¿Qué está generando tanta corrupción?

Desde mi muy particular punto de vista, el problema en que nos encontramos en relación con la corrupción tiene un orígen que pocas veces nos atrevemos a reconocer: Nosotros mismos.

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Como nación, nos hemos dedicado a crear y reformar leyes, aún y cuando no hemos hecho respetar las existentes. Observo entonces que nos saturamos de reglas y ordenamientos constitucionales que cumplir y, con esto, estamos creando cuellos de botella al mismo tiempo que intentamos salir del hoyo en el que nosotros mismos nos hemos metido.

Hay un dicho poco serio, pero muy utilizado, como justificación para algunos actos "las leyes se hicieron para romperse" y, aunque poco fundada, esta afirmación parece hacerse realidad y a continuación lo explico. En México contamos con un marco jurídico generoso, con aproximadamente 300 leyes basadas en nuestra Constitución, toda ellas buscan consagrar y proteger algún sector que la misma contempla dentro de sus artículos. Pero, ¿se hacen cumplir todas esas leyes o únicamente son subutilizadas?

Tenemos leyes como la Ley Federal de Responsabilidad Ambiental y día a día seguimos contaminando y terminando con ecosistemas naturales. Se apoya también de la Ley Federal de Prevención y Gestión Integral de los Residuos, y continuamos viendo que la deforestación y la basura siguen siendo un problema que nos sigue causando problemas, sin que se haga algo "real" en materia sancionatoria. El punto central es que así como éstas, tenemos leyes que o no se aplican o se aplican parcialmente o a conveniencia de intereses diversos, olvidándose del fin para el que fueron creadas.

¿Qué hacer entonces?

En mi opinión una de las causas principales de la corrupción, es la falta de voluntad política e incluso social, por hacer cumplir las leyes existentes. Por otra parte, el hecho de que tengamos que adecuar las leyes a nuestros estilos de vida y costumbres, de ahí el dicho "la costumbre se hace ley". Muestra de ello es que en comparación con otros países, los mexicanos no estamos a gusto con nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pues le hemos hecho casi 700 cambios desde su creación, quedando solo 22 artículos originales.

Cabe señalar que ciertamente, en 1917 cuando se promulgó nuestra Carta Magna, las necesidades eran otras en relación con el México actual, sin embargo, considero que si se cumplieran los mandatos ya existentes antes de crear más, haríamos reformas todavía más eficaces para abatir el problema de la corrupción en todas sus dimensiones, pues crearíamos leyes realmente necesarias que harían falta y no leyes de relleno que en ocasiones en vez de ayudar, solamente confunden más. #MarcoLegal