El 12 de agosto se enfrentaron en #charlottesville, Virginia, en el contexto de una protesta que se opone al cambio de nombre del parque Robert E. Lee y la remoción de su estatua ecuestre, grupos de patriotas, Neonazis, el KKK, los promotores de la supremacía blanca, con la sociedad civil, grupos en defensa de la gente de color y en alguna medida la policía.

En redes sociales se pueden evidenciar actos de odio en un choque, motivado bajo el manto de la aparentemente inofensiva estatua de uno de los más celebrados generales de la Confederación. El evento enmarca la violencia interna en los Estados Unidos y se discute si la expresión del racismo es parte de las garantías, que ampara su constitución.

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Cantando consignas en contra de los judíos y en favor de la raza blanca, diversos ciudadanos marcharon con antorchas de jardín en una de muchas protestas en contra de decisiones políticas que buscan quitar la estatua, pues ofende a la comunidad de color, misma que no llega a aprobarse pues existen apelaciones, cuyo objetivo es conservar y glorificar el legado de los confederados.

Trasciende ante un momento histórico tenso, por la insinuación de guerra con Corea del norte, que el presidente se toma dos días para hacer su declaración al respecto, y cuando lo hace, aparte de condenar los actos, alega que deben estimarse como responsables todas las partes, tanto los radicales blancos (a quienes Trump no llama por su nombre) como a los bandos que "sin permiso" y pseudo armados, atacaron a los patriotas.

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Donald, insistiendo en descartar el trabajo de la "falsa" prensa, sale nuevamente ante el mundo aclarando que su investidura lo obliga a revisar los hechos con calma y que estaría fuera de lugar dar discursos condenatorios con el fin de acallar a la sociedad civil - que de manera categórica - ya tiene un veredicto condenatorio contra la teórica supremacía blanca.

Para fines prácticos sólo hubo una muerte a lamentar, la gravedad empero es que este deceso lo ocasiona un joven de raza blanca, quien de modo inhumano embiste a la muchedumbre a toda marcha con su vehículo. Aparte murieron dos policías, porque se desplomó un helicóptero en el contexto de estos incidentes.

Los medios de comunicación tradicionales, lo mismo que diversas personalidades del show business en ese país, se adelantaron al presidente para dar su sentido pésame y declarar abiertamente la urgencia de retomar el rumbo de un país, que debe ser ejemplo de tolerancia y no la chispa del odio entre razas.

David Duke, conocido como líder del KKK; se sumó a este fenómeno, si bien hay voces en la red que indican claramente el rechazo de los protestantes originales quienes, según se apunta, no tienen nada que ver tampoco con los Neonazis, ni se integran alrededor de un movimiento de supremacía de ningún tipo.

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Sin embargo, existen varios documentos en donde se entrevista a diversos manifestantes, quienes aparte de sentirse orgullosos de su odio racial, dicen estarse preparando física y mentalmente para matar a quién se interponga con su derecho a manifestarse sea cual sea su propósito, sea que ofenda la integridad de los derechos humanos, a grupos específicos o no.

Tal vez Trump no está tan equivocado cuando prefiere no contestar a los medios alrededor de estos temas, y de hecho asume un papel a la defensiva, pues se nota en diversos videos que en efecto, el grupo contra los manifestantes; quienes quieren remover la estatua y rebautizar el parque, en alguna medida venían armados con bats y armas domésticas, aparte de que lanzaban proyectiles con botes de meados y caca a la gente blanca.

Por un lado el canto que apunta por el valor de las vidas de la gente de color, por otro un contra canto en donde se aclara que las calles le pertenecen a la raza blanca. Esto a unos kilómetros de Washington, en una ciudad universitaria famosa por sus destilerías donde, por cierto el presidente dice ser dueño de una de las más importantes.

¿Será que debemos asumir la existencia y el poderoso mensaje #neonazi y el racismo como algo vigente? ¿Será que mejor no vale la pena fijarse en esta tragedia sociológica o será que debemos irnos preparando para la explosión del rencor y el odio que marcan el pulso espiritual del mundo? #Donald Trump