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Ahora, el 19s será todavía más inolvidable y nos ha vuelto unir como en 1985, pues nos hizo despertar un poco más.

El jueves pasado ,19 de septiembre, el Estado de Morelos fue protagonista de uno de los sismos más fuertes, pero sobre todo destructivos en la historia de México, el epicentro fue en el municipio de Axochiapan, con una fuerza de 7.1 grados en la escala de Richter.

Los municipios cercanos resultaron dañados, casas caídas, grietas en las carreteras, socavones, puentes tirados y mucha angustia en el ambiente. Los Estados de Puebla, el Edomex y la CDMX también fueron víctimas de la gran sacudida trepidarotia [VIDEO].

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Hasta esta semana se registra un total de 318 personas fallecidas. La mayoría de casas caídas son de adobe, y más del 80% de las iglesias en la zona de los volcanes quedaron con severos daños, la mayoría no podrán quedar en pie.

Se registraron 38 edificios caídos [VIDEO] en la Ciudad de México, la delegación Cuauhtémoc y Benito Juárez fueron las más afectadas con 11 edificios colpasados, en los demás Estados aún no se sabe a ciencia cierta el total de inmuebles, hogares y vialidades caídas.

Los habitantes construyen cuartos provisionales con los tabiques que quedaron de entre las ruinas de sus casas y las láminas de lo que eran sus techos. El shock entre los citadinos se hizo presente, la memoria del terremoto del 85 [VIDEO]invadió pensamientos, las señoras rezando, los hombres corrían hacia sus hogares, las madres abrazaban a sus hijos.

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En la noche delegaciones y pueblos se quedaron sin luz, al caminar solo se podían ver torretas de patrullas, ambulancias y lámparas enormes que alumbraban las escuelas, los departamentos y negocios destruidos. Las sirenas eran el único sonido, tal cual una película de terror.

Los problemas sociales salen a la luz, la gente se queja de la falta de apoyo gubernamental, la organización ha sido llamada hasta anarquista porque no hay políticos dentro de las brigadas dando indicaciones, el mismo pueblo se mueve, las redes sociales han sido las mejores aliadas para reunir a la población, para pedir ayuda y para exigir al gobierno respuestas.

En un inicio los voluntarios llegaron en bicicletas, corriendo, en patines y motos en donde se reportaban edificios caídos. Al caer la noche docenas de camionetas ya habían descargado víveres en volúmenes enormes. Una semana después, los centros de acopio se encuentran más que llenos, sin embargo, aún faltan muchas manos para terminar el trabajo pesado, y es más lo que faltara después: reconstruir los cientos de hogares que la tierra derrumbó.

#Terremoto #Sismo #Galería