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Barcelona ha amanecido nublada y tensa. La ciudad está en silencio enmarcada por el ruido de los helicópteros que sobrevuelan el cielo catalán. Los ciudadanos resguardan los colegios de votación desde la noche del sábado. El proceso de votación, al que se dio inició a primeras horas de la mañana, se ha convertido en una batalla campal entre agentes de la Guardia Civil y personas deseosas de ejercer su derecho a participar en el Referéndum.

La policía nacional y la Guardia Civil han irrumpido en varios centros de votación de toda Cataluña. Las autoridades catalanas han reportado un saldo de 337 heridos a esta hora, producto de los enfrentamientos.

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Aunque se trata de una consulta ilegal, según ha declarado el tribunal constitucional, la represión ejercida por los cuerpos de seguridad nacionales ha teñido de violencia una jornada en la que se pretendía ejercer un derecho democrático. Según la mayoría de los ciudadanos, no se trata del sí o del no, se trata de respetar su derecho a votar.

La orden es: No dejar votar

Justo antes de que comenzara la votación, programada para las 9:00 hora local, la policía confiscó las papeletas de votación y las urnas en Barcelona, además de disparar balas de goma para dispersar a las multitudes en la escuela Ramon Llull de la ciudad.

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Los servicios de emergencia de Cataluña han declarado que en total 38 personas resultaron heridas en la región, en su mayoría con heridas leves, como resultado de la acción policial.

En otros lugares de Cataluña se han registrado jornadas de votación pacífica, y los 17.000 efectivos de la policía local parecen ser menos intervencionistas en su objetivo detener la votación en ciertas estaciones. Tienen órdenes de dejar de votar, pero no provocar disturbios.

Enric Millo, representante del gobierno español en Cataluña, criticó a los Mossos d'Esquadra por tomar una "línea política" y no hacer cumplir la ley para impedir que se celebre el referéndum. Mientras tanto, en la localidad de Sant Julià da Ramis, unos 60 policías nacionales expulsaron por la fuerza a votantes y manifestantes. A pesar del enfrentamiento, la multitud congregada cantó "#Votarem" ("Vamos a votar").

En un intento de facilitar el referéndum, que según Madrid viola la descripción de la Constitución española del país como "indivisible", las autoridades catalanas han anunciado que los votantes pueden emitir su voto en cualquier parte de la región.

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El Ministerio del Interior español pidió a Twitter que los ciudadanos colaboren en las operaciones policiales para detener la votación en Cataluña y cumplir con la orden judicial "directa" para apoderarse del material electoral.

España en crisis constitucional

Aunque se trata de una consulta simbólica y sin ningún carácter vinculante, este voto amenaza con desencadenar una de las crisis políticas y constitucionales más graves de la democracia española de 40 años de antigüedad.

Mientras que la retórica del gobierno central es tildar la consulta como "una farsa" y describir la respuesta de la policía como "proporcional y profesional", según palabras de Juan Ignacio Zoido, ministro del Interior, los vídeos que circulan por redes sociales muestran a funcionarios reprimiendo de manera agresiva, sin importar la edad de los votantes, y llevándose todo el material electoral.

Los 17.000 efectivos de la fuerza policial catalana de Mossos se encuentran en medio de un tirón de la guerra entre Barcelona y Madrid, ya que están obligados a obedecer a los tribunales españoles para tratar de impedir que se celebre el referéndum. Pero altos funcionarios catalanes han dicho que pondrán una mayor prioridad en mantener el orden público que detener la votación.

#Referendum en Cataluña #Independencia Cataluña