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Como resultado del aumento descontrolado de los precios de los alimentos que conforman la canasta básica, muchas familias venezolanas no pueden ingerir las comidas necesarias para su sano desarrollo y crecimiento, situación que propicia el aumento de los índices de desnutrición.

Los precios de la leche, el arroz, la pasta, el azúcar, la carne, el pollo, el pescado, la harina de maíz, la harina de trigo, el café, los quesos, el jamón y el pan suben cada dos semanas y no se consiguen fácilmente en las tiendas, lo cual dificulta a los padres de familia poder adquirirlos en los mercados o supermercados de Venezuela.

Esta situación de aumento desproporcionado de los precios se extiende hasta los productos de aseo personal, como champús, enjuagues para el cabello, jabones de baño, cremas dentales, enguague bucal, detergentes, fregaplatos y desinfectantes para pisos.

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Inflación acumulada superior al 176%

Según indicadores emitidos por la Asamblea Nacional, al cierre del mes de julio de 2017, la inflación acumulada en Venezuela alcanzó el 176%, cifra récord en la historia de la economía del país latinoamericano. El aumento descontrolado de los precios impide a los padres de familia abastecer de alimentos a sus hogares. Muchos afirman que ingieren solamente dos comidas al día.

Esta grave crisis afecta primordialmente a aquellos hogares con bebés, niños o adolescentes menores de edad, debido a que sus padres tienen el deber y la obligación de darles los alimentos necesarios para su subsistencia.

Frente a esta triste realidad, se han creado programas de alimentación social financiados con dinero proveniente de recolectas que se realizan en las comunidades, para proveer de alimentos a personas necesitadas como: un plato de sopa, arepas, empanadas o jugos; los cuales son distribuidos de manera gratuita a los niños, jóvenes, adultos y ancianos que no tienen dinero para comer.

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Esta iniciativa - de carácter humanitario - se ha extendido hasta los hospitales, con la finalidad de ayudar a los pacientes.

Para realizar las compras semanales de alimentos, las amas de casa deben ir a varios mercados y supermercados, para buscar los precios más económicos y baratos con la intención de rendir el dinero que ingresa al presupuesto familiar, cada quince días.

Actualmente, es común observar a muchas personas pidiendo dinero en los vagones del El Metro de Caracas y niños pidiendo comida en las puertas de las panaderías. A esta triste realidad, se le agrega un delicado fenómeno social que cada día se ve en aumento en muchas ciudades venezolanas y es que las personas abren las bolsas de basura situadas en las urbanizaciones y vecindarios buscando desperdicios de alimentos para comer; buscan igualmente ropas viejas y residuos de latas y plásticos los cuales venden en los centros de acopio [VIDEO].

Una lamentable situación que enfrenta en estos momentos Venezuela, la cual esperamos sea atendida prontamente por las autoridades competentes, para evitar que los venezolanos sigan viviendo en situación de pobreza extrema.

Venezuela es un país hermoso, con gente valiosa que es necesario rescatar y recuperar, luego de padecer - desde el año 2013 - la ineficiente gestión gubernamental de Nicolás Maduro y su equipo de trabajo.

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#Latinoamérica #Congreso