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Ya habíamos comentado en un texto anterior en el que abordo como tema la salida de los Estados Unidos de la UNESCO; La escasa inteligencia de Donald, por no decir nula. Y este acontecimiento lo confirma Mr. Trump, al declarar a Jerusalén [VIDEO] como capital del Estado judío. Menudo regalo le hace a los judíos y esencialmente a Benjamín Netanyahu, pues la popularidad del premier judío se fue a las nubes en Israel [VIDEO] y ahí todo el mundo ignorará la corrupción galopante de Netanyahu y su gobierno. Amén de los veinte y cinco millones de dólares que recibió Trump para su campaña electoral el año pasado del mafioso magnate de casinos Sheldon Adelson que compraron la voluntad del presidente de la Unión Americana y que resultó representar los intereses judíos y no los intereses de los ciudadanos norteamericanos.

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La tercera Intifada o guerra de piedras

Por otro lado, los palestinos y los grupos guerrilleros tanto Al Fatah, Hamas y Hezbolá le están siguiendo el juego a Netanyahu y a #Israel, al haber iniciado una nueva Intifada que no beneficia al pueblo palestino, ni a la constitución del Estado de #Palestina, ya que previamente hubo dos Intifadas (la primera inicia en 1987 y la segunda en el 2000) sin que impulsaran o propiciaran el diálogo y la solución del problema. Esto no ha ocurrido. Pero sí ha provocado la profundización del conflicto, perjudicando principalmente a los palestinos. Por mucho que los judíos se hagan pasar por las víctimas, ¡no los son!, ¡ellos son los victimarios o verdugos!

El pretexto idóneo para reprimir

La tercera Intifada permite a los judíos contar con el pretexto no sólo para combatir a los grupos armados palestinos (a los que acusan de terroristas) sino para reprimir o continuar reprimiendo al pueblo palestino (hasta extinguirlo).

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¡No nos hagamos! Lo que quieren los judíos es quedarse con todo el territorio que hoy conocemos como Palestina, el cual sería absorbido totalmente por Israel. Y más, pues codician las tierras del Eufrates al Nilo (y sus riquezas hidrocarbúricas), que abarcan: Palestina, Mesopotamia, Líbano y el desierto del Sinaí.

Maremoto de repudio contra la decisión de Mr. Trump

Las manifestaciones de repudio se han ido extendiendo no sólo por el mundo musulmán: Gaza, Cisjordania, Líbano, Egipto, Marruecos, Afganistán, Indonesia, Turquía, etc. En donde se han quemado efigies de Trump, banderas de Estados Unidos e Israel e incluso se han lanzado proyectiles contra las fuerzas de seguridad, se han agitado banderas palestinas,etc. Personalidades como Al Azhar, el imán de la influyente institución en El Cairo, y el papa de los coptos de Egipto, Teodoro II rechazaron entrevistarse con Pence. Los ministros de la Liga Árabe llamaron a los Estados Unidos [VIDEO] a anular su decisión, en una resolución publicada el domingo 10 de diciembre.

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También llamaron a la comunidad internacional a reconocer un Estado palestino con #Jerusalén este como su capital. Además, plantearon que buscarán una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que rechace la determinación.

Porsu parte Antonio Guterres, secretario de la Organización de Naciones Unidas, señaló que la decisión del gob. norteamericano perjudicará el proceso de paz en la región. Federica Mogherini responsable de la diplomacia de la Unión Europea (UE) sostuvo al término de una reunión de los cancilleres de ésta con B. Netanyahu, en Bruselas, Bélgica, que los países del bloque no moverán sus embajadas a la ciudad sagrada. Además, destacó que la solución al conflicto árabe-israelí solamente será posible mediante la negociación directa y que la meta sería la creación de un Estado palestino al lado de Israel, con Jerusalén como capital de los dos Estados. E incluso, protestaron hasta las monarquías (de Jordania, Arabia Saudita, Emiratos) conservadoras, cóbardes y proimperialistas. En una sesión de emergencia realizada el jueves 21 de diciembre de 2017 La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó con 128 votos a favor una resolución que rechaza el reconocimiento estadunidense de Jerusalén como capital de Israel.

La hipocrecía, la autocomplacencia y el doble discurso de los Estados Unidos

Con su manifiesta hipocrecía, la autocomplacencia y el doble discurso característico del gobierno de Estados Unidos no cambia a pesar de que el tiempo y las circunstancias ya no son los mismos. La administración encabezada por los republicanos no alcanza a entender que la Unión Americana no puede seguir anclada en el pasado, cuando el mundo y la humanidad avanzan a paso veloz hacia el futuro. En ese contexto, la Casa Blanca lamentó en twitter la negativa palestina a recibir al vicepresidente Mike Pence durante su visita a Medio Oriente. "Es desafortunado que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) se aparte de nuevo de una oportunidad para discutir el futuro de la región, explicó (La Jornada, 11 de diciembre de 2017, pág. 25). Además, agregó que el gobierno norteamericano continuará esforzandose con el fin de que alcancen la paz los israelíes y los palestinos. Sin embargo, el reconocimiento del gobierno de Trump de Jerusalén como la capital de Israel. No deja lugar a dudas respecto de a que intereses responde su gobierno. Por lo más que lo afirme, el gobierno de Trump ha renunciado a ser el mediador en el conflicto árabe-israelí.

Washington, el vasallo

Estados Unidos sigue aislándose y muy pronto quedará solo con el apoyo del Estado judío; aunque, la realidad indica que es al revés, es decir, Israel es el líder y Washington el súbdito. Por otro lado, el vacio dejado por la Unión Americana podría ser llenado por otro país que pudiese reunir las características necesarias para fungir como mediador en el conflicto árabe-israelí, como Francia e Inglaterra (las antiguas potencias coloniales), China (la potencia comercial) y Rusia (la potencia geoestratégica). Aunque, a nuestro parecer la indicada sería la Rusia del Zar Vlady por los éxitos obtenidos últimamente en la región y por el prestigio acumulado por el presidente Putin en el escenario internacional.

El fin del presidente de los Estados Unidos

Finalmente, si el fiscal general norteamericano buscaba un pretexto o motivo para destituir, enjuiciar e incluso encarcelar a Donald Trump por qué no hacerlo por los 25 millones de dólares provenientes del mafioso magnate dueño de casinos Sheldon Adelson y por los cuales el presidente norteamericano sirve a los intereses judíos.