Cada día tenemos nuevos datos y nuevas noticias sobre el ébola. Según la Organización Mundial de la Salud, en esta semana alcanzaremos los 9.000 casos registrados en todo el mundo. Cifras nada tranquilizadoras si tenemos en cuenta que, a día de hoy, la cantidad de muertos asciende ya a los 4.477 y el número de casos actualmente registrados es de 8.914. La mayor parte de los casos que se registrarán esta semana, se producirán en los tres países que están actualmente más afectados: Sierra Leona, Liberia y Guinea-Conakry.

Más espeluznante si cabe es el número de casos nuevos que se espera que se produzcan cada semana: entre 5.000 y 10.000.

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No obstante, Bruce Aylward de la OMS informa que el pico se alcanzará a principios de diciembre, después del cual se espera que este vaya disminuyendo poco a poco, gracias a las acciones que se están llevando a cabo en estos momentos.

Menos optimistas se mostró Tom Friedem, del Centers for Disease Control and Prenvention. En su opinión, si no se toman medidas ahora, el ébola se puede convertir en poco tiempo en una catástrofe de las dimensiones del SIDA. La expansión del virus es exponencial, cada persona contagia entre 1.5 y dos personas más. Para considerar que la enfermedad está controlada, habría que conseguir que la cantidad de personas que cada infectado pudiera contagiar fuera inferior a 1.

Según el punto de vista de Friedem, por el momento las matemáticas están favoreciendo al virus.

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Si tenemos en cuenta los datos en África occidental, el número de casos se ha duplicado cada tres semanas. Eso quiere decir que dentro de tres semanas, a principios de noviembre, habrá casi 18.000 afectados; a finales de este mes, llegaríamos a los 36.000. Y si las previsiones más optimistas de Aylward son erróneas, a mediados de diciembre estaríamos hablando de 72.000 casos.

El problema principal, según los modelos del CDC, es que para evitar esta rápida expansión será necesario poner en aislamiento a una cantidad de gente mucho mayor de la que se está poniendo actualmente, lo que puede dificultar la tarea considerablemente, sobre todo en aquellos países en los que la capacidad para hacer frente al virus es más limitada. De hecho, esto ya está ocurriendo en África occidental, donde muchos enfermos tienen que volver a casa, por falta de infraestructura sanitaria. #Ébola