El presidente Barack Obama pertenece a una minoría étnica en Estados Unidos, pero pertenece a la minoría que menos tiene que temer en Estados Unidos. A diferencia de otras etnias, como asiáticos o hispanos, los negros en el país de las barras y estrellas solo tiene que preocuparse de ser discriminados y tratados de manera diferente a los ciudadanos blancos. Por el contrario los hispanos pueden ser igualmente discriminados, pero además se enfrentan a la deportación. Nadie mira a un negro en Estados Unidos y se pregunta "¿habrá nacido en el Congo y entrado ilegalmente al país?" pero esto sí sucede con los ciudadanos hispanos. En el país de la libertad sí se mira a los hispanos como posibles intrusos, especialmente si su nivel adquisitivo es bajo.

Anuncios
Anuncios

Aunque eso pasa siempre. Si mañana apareciese un marciano verde en mitad de Washington con un maletín lleno de billetes de cien dólares y se sentase en un restaurante dirían que no hay problema, que es del color del dinero.

Hace unos meses se prometió a la comunidad hispana que se solucionaría su problema, que antes del verano se solucionaría la situación de miles de indocumentados aunque fuera a golpe de decreto. Sin embargo esto cambió rápidamente con el paso de las semanas, ya que de pronto no parecía interesante ocuparse de los indocumentados, no salían las cuentas políticas.

Esto fue visto por los latinos como una traición, una promesa capital para ellos que quedaba en nada porque la política, como siempre, quedaba muy por encima de las personas. Ahora Obama ha tratado de arreglarlo prometiendo que después de las elecciones haría uso de sus poderes ejecutivos y sacaría adelante una solución, lo cual hastía a los latinos.

Anuncios

De nuevo Obama pide a una de las minorías más maltratadas de su país que tengan fe, que crean a pesar de las pruebas que son algo más que votos y que Estados Unidos les quiere. Da igual los palos que reciban y da igual las promesas incumplidas, lo primero es que ellos hagan su parte y voten a los demócratas y luego estos, si se puede, cumplirán la suya.

Muchos ya no creen en el presidente que nos hizo creen. Muchos ven el "Yes, we can" huérfano de su segunda parte del mensaje "But we don't want to".