Desde 1982 con la primera victoria del Partido Socialista Obrero Español (#PSOE) en las elecciones de aquel año, España es gobernada por una alternancia entre el modelo de la derecha retrógrada del Partido Popular (PP) y el liberalismo socialdemócrata del PSOE.

El sistema electoral español que tiene un fuerte sesgo mayoritario dificulta enormemente la aparición de terceras fuerzas en liza en el tablero político que se mantiene idéntico década tras década en lo que es una alternancia pactada que en poco cambia el modelo económico neoliberal español. Así, las grandes decisiones macroeconómicas acercan mucho a los dos grandes partidos que no tienen reparos en pactar las líneas maestras que se les imponen desde la banca europea.

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El caso más sangrante es la reforma exprés de la Constitución Española. Este texto, que para otras cosas se considera casi tan inamovible como las tablas de la ley de Moisés, se modificó en apenas unas horas con llamadas de teléfono entre el otrora presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el entonces líder de la oposición Mariano Rajoy.

Sin embargo, todas las últimas encuestas dan por hecho que el modelo está roto y la aparición fulgurante de Podemos causa terror en la clase política española, acomodada en décadas de amable convivencia. Así, en España es frecuente aún ver cómo los dos grandes partidos están dirigidos aún por la generación de la transición y resulta habitual que los políticos pasen de un cargo público a otro durante décadas.

La llegada de Podemos, augurada por todas las últimas encuestas puede poner fin a este estado de cosas que privilegia a una casta de políticos que lleva una eternidad viviendo de la cosa pública.

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Podemos, un partido transversal y dirigido por medio de democracia horizontal, propugna, entre otras cosas, una regeneración ética que incluya el fin de las escandalosas prerrogativas de los políticos actuales, su cercanía y sumisión a los intereses de las multinacionales y su casi impunidad legal.

De acuerdo con las encuestas de Metroscopia y el Centro de Investigaciones Sociológicas, Podemos ya sería actualmente, apenas seis meses después de su nacimiento, la primera fuerza en intención directa de voto. Ambas encuestas solo difieren en la asignación de la estimación de resultados, lo que habitualmente se llama "la cocina" de la encuesta. En todo caso, parece que esto es el principio del fin del bipartidismo.