El Caso de los 43 normalistas desaparecidos ha traspasado las barreras internacionales y ha causado ya incidentes diplomáticos, como el que se ha dado con el mandatario uruguayo José Mujica, que expresó su pensamiento sobre el estado mexicano al cual tildó de fallido al no responder como debiera a la desaparición de los 43 jóvenes.

Desde la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana no se tardó en reaccionar, y rechazó categóricamente las afirmaciones de Mujica y llamó a consulta al embajador uruguayo para entablar conversaciones sobre el tema. En una entrevista a una revista el presidente uruguayo aludió a lo sorprendente del caso y habló de la corrupción que se adueña de un país donde se pueden llegar a desarrollar sucesos así con impunidad.

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Hace unos meses Mujica recibió el "Águila Azteca", la más importante condecoración que existe en el país para los extranjeros pero después de sus declaraciones la relación de admiración ha cambiado. Desde el gobierno de la nación se sigue aludiendo a la responsabilidad y a la máxima transparencia al investigar el tema siempre que no sea contraproducente para el desarrollo de la investigación.

La opinión del presidente uruguayo no ha ayudado en nada a un gobierno como el mexicano que está afrontando unos días convulsos con el tema y con la opinión pública a la espera del resultado de la investigación sobre la desaparición de los estudiantes. La llamada al embajador junto con otras llamadas al alto nivel consiguieron que Mujica en la noche de ayer se retractara de lo dicho.

El presidente de Uruguayo mostró confianza en que el pueblo mexicano supere el duro lance de estos acontecimientos y expresó su respeto y apoyo sin condiciones al país, incluido su gobierno, el mismo al que puso en duda horas antes.

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A veces incluso en las altas esferas no se miden bien el poder que unas declaraciones pueden tener, en este caso el alcance de éstas que llegaron hasta el mismo gobierno mexicano y generaron un problema diplomático. La rectificación de Mujica ha ayudado a calmar un problema que pudo agrandarse ante un gobierno de Enrique Peña Nieto muy nervioso por la presión nacional e internacional.