A lo largo de su presidencia el presidente charrúa ha otorgado numerosas entrevistas y son millones de personas que a lo largo y ancho del mundo sueñan con un presidente como Don José "pepe" Mujica sobre todo por su austeridad que a lo largo de toda su vida lo ha caracterizado, por su lenguaje sencillo y directo y porque más allá de coincidir o no en su ideología pocos podemos discrepar con su forma de ver y vivir la vida, un hombre que no lo cambió el poder y si lo hizo no fue para aburguesarlo sino para que se diera cuenta de la soledad y dureza que significa ser el presidente de un país, que no basta con ser el primer mandatario sino que serlo es entre otras cosas tener que asumir que hasta los suyos le dan la espalda y le impiden gobernar de cara a la gente.

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Durante muchos años y sobre todo en la época que era diputado Mujica, lloviera o tronara se montaba en su Vespa y con su compañera a sus espaldas bien agarradita a él ponía rumbo al palacio legislativo, nada de saco y corbata, nada de ostentar o cambiar su apariencia por ser un legislador, el hábito no hace al monje y pepe eso lo mantuvo a rajatabla.

Pero llegó el primer gobierno de FA y por más que pataleó y se embroncó no tuvo más remedio que dejar de lado varias de sus costumbres, muy a su pesar y un poco por su edad y algo por la nueva responsabilidad encomendada hubo de cambiar 2 ruedas por 4, pero ni así, nada de exagerar ni de "tirar la plata", un "cachilo que me lleve y me traiga" así apareció en su chacra del cerro el primer fusca, ya no se mojaría de camino a "una changuita que me conseguí" y cuando le tocó el máximo honor de ser el presidente de los uruguayos no hubo forma de convencerlo de trasladarlo a la residencia de Suárez, ni de usar auto oficial, su fusca azul comenzaba a pasar ser parte de la mayor leyenda del presidente.

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No hubo ni habrá cronista extranjero que no marche de Uruguay sin admitir que lo hace emocionado y sorprendido ante la sencillez de Mujica y cuando llega el momento de referirse a su auto lo hace de una forma natural, como despreocupada, pero para la prensa internacional su fusca es algo así como un ícono, un símbolo de austeridad, de que una persona no cambia por un cargo temporal por más importante que este sea.

Es así que a mediados de este año en curso durante la cumbre de los países del G77+China, que se llevó a cabo en Bolivia, en Santa Cruz de la Sierra un Jeque árabe se acercó al primer mandatario uruguayo y le ofreció por su fusca la nada despreciable suma de un millón de dólares por su fusca, Mujica se lo tomó a broma pero al parecer la oferta se ha vuelto a realizar y además le han formulado otra propuesta, esta vez de parte del embajador mexicano Felipe Enríquez y esta vez ya el presidente uruguayo se lo tomó más en serio dado que la propuesta sería subastar el fusca dada la tremenda popularidad alcanzada a través de tantas entrevistas, su precio podría incluso superar al ofertado por el jeque árabe.

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Si finalmente Mujica accede a subastarlo el total de la misma iría a parar a la #Universidad Tecnológico en forma de donación, así lo afirmó el mismo presidente de Uruguay, el ya famoso Fusca tiene un valor estimado a los 70 mil pesos uruguayos, unos 2400 euros y si finalmente el fusca es llevado a subasta pasará a la historia como el fusca más caro de toda la historia además del más famoso.