Siguen produciéndose más detenciones en relación al caso de los 43 #Estudiantes, recientemente desaparecidos. Entre ellas, la de José Luis Abarca, exalcalde de Iguala y su esposa, así como varias docenas de policías implicados con el caso.

Paralelamente, sorprenden las declaraciones hechas por una testigo a France 24, en las que afirma, que el pasado 17 de julio, a plena luz del día, su hija, junto con más de 30 estudiantes, fueron secuestrados por hombres armados, con máscaras y vestidos con uniformes de la Marina. Según afirma France 24, introdujeron a los estudiantes en coches policiales, que ni siquiera fueron camuflados.

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Cada vez, se hace más evidente la criminal complicidad entre cárteles y policía local.

Tras el secuestro, habitantes y familias de Cocula fueron contactados por los secuestradores amenazando con matar a sus hijos si se atrevían a denunciar el caso. Razón por la cual, aún se desconocía la desaparición de estos más de 30 estudiantes.

Desde que comenzó la búsqueda, el pasado mes de octubre hasta ahora, la UPOEG, pudo hallar, cerca de Iguala, un cementerio clandestino, en el que aparecieron diez fosas con restos de huesos y ropa ensangrentada que, al igual que en las encontradas posteriormente, contenían decenas de cadáveres. Realizadas 24 pruebas de ADN a los restos encontrados, se ha comprobado que ninguna pertenece al grupo de los 43 estudiantes.

A la vista de las últimas declaraciones de la testigo a France 24, se podría pensar que parte de los restos encontrados puedan pertenecer a alguno de estos 30 jóvenes.

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Por su parte, y paralelamente al caso, el pasado martes, maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero de Chilpancingo tomaron la Secretaría de Educación Estatal e irrumpieron en las oficinas del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, así como en las dependencias del Instituto Estatal Electoral, donde dejaron escrito: "En el Estado, no se celebrarán elecciones el próximo año". El pueblo mexicano vive grandes momentos de dolor, impotencia y desconcierto, Aún es mucho el trabajo que queda por hacer, mientras que las familias se mantienen en una dolorosa y expectante espera.