Los familiares de los estudiantes de Ayotzinapa mantenían la esperanza de que sus hijos estuvieran vivos, pues no había pruebas de lo contrario, así lo decía Felipe de la Cruz, uno de los padres de los desaparecidos.

Esperaban ansiosos que un equipo argentino encontrara algo que demostrara que sus hijos estaban vivos, y hasta que ellos no les dieran los resultados o sus conclusiones, no perderían la fe. 

Desesperados por conocer el destino de los jóvenes, los padres solicitaban que los peritos argentinos que vinieran a investigar el caso a México,  pudieran tener acceso a todas las pruebas para llegar al fondo lo que había sucedido con sus hijos. Además, esperaban que el presidente de México, Enrique Peña Nieto, permitiera firmar un convenio de asistencia técnica con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que participara en la investigación, pero eso no había sucedido.

Los diferentes noticieros han anunciado que presuntamente fueron hallados  muertos los 43 jóvenes normalistas y que los detenidos confesaron su crimen: los estudiantes fueron secuestrados, asesinados y más tarde quemados por el grupo "Guerrero Unidos" en el municipio de Cocula. Patricio Reyes Landa, Jonathan Osorio y Agustín García Reyes, declararon que los llevaron en una camioneta a una zona de basura, los acomodaron, usaron gasolina, madera y otras cosas, y los incineraron.

Según el procurador Karam todavía se investigará si los restos humanos calcinados encontrados pertenecían o no a los estudiantes desaparecidos.

Los delincuentes detenidos también relataron que estaban bajo las órdenes de un hombre apodado "El Terco", y que les pidió que después de incinerar los cadáveres, los metieran en una bolsa de plástico negro para luego arrojarlos por la zona.

Esto aún no termina, falta mucho por investigar y muchas verdades por descubrir. Los padres piden respuestas y no descansarán hasta conocer la verdad.

El #Gobierno mantendrá una investigación abierta para este caso que se viene siguiendo paso a paso. #Universidad