Lejos de marcar un precedente positivo, las recientes detenciones a manifestantes no indican sino lo que de antemano se sabe de la forma de #Gobierno del actual presidente de la República. La ley del garrote para acallar cualquier protesta.

Las manifestaciones acaecidas recientemente el 20 de noviembre en la plancha del Zócalo de la ciudad de México lo que sí han hecho es marcar un precedente negativo por ser la primera vez que se suspende el desfile conmemorativo del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana para, en lugar de éste, solo condecorar a integrantes destacados de las fuerzas armadas.

En una obvia omisión deliberada de todo lo que suene a revolución, al usar la fuerza del garrote para reprimir violentamente todas las protestas que se han generado por la indignación generalizada por la desaparición de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, so pretexto de control gubernamental el estado presidido por el licenciado Enrique Peña Nieto atenta contra sí mismo y contra el nombre que ostenta en su membrete el Partido Revolucionario Institucional al cual pertenece.

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El ejemplo claro es que una vez más se usa la fuerza del estado para reprimir principalmente a jóvenes universitarios que se solidarizan con la causa de petición de justicia para los padres de los normalistas que fueron desaparecidos por policías de Guerrero en el ya emblemático e infame caso de la colusión de políticos y jefes municipales con el crimen organizado.

A pesar de la reciente e injusta detención que −además de autoritaria, arbitraria y fuera de un marco legal− se realizó contra los jóvenes universitarios, que fueron canalizados a penales de máxima seguridad de Nayarit y Veracruz como si se tratara de delincuentes en extremo peligrosos, fueron puestos en libertad.

De la misma forma con la que elementos del Ejército bajo la orden de un mando medio ingresaron sin orden judicial a las instalaciones de la Universidad Autónoma de Coahuila en busca de profesores y estudiantes que asimismo se solidarizan con la causa, actualmente la fuerza del estado se utiliza bajo órdenes superiores para, más que controlar el estado, mostrar el músculo como forma de intimidación al pueblo al cual gobiernan y al que supuestamente sirven.

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#Derechos