Como era de esperarse nuestra honorable primera dama, Angélica Rivera, salió a “curarse en salud”. Le habló a los mexicanos, a través de un video –donde por cierto se le veía muy molesta- para decir que no iba a permitir que su honorabilidad se pusiera en duda.

Ha dicho que: “Yo no tengo nada qué esconder… siempre me he conducido con rectitud y por eso decidí explicarles todo lo relacionado con esta casa. Con la misma apertura con la que les he compartido los detalles de esta casa quiero comunicarles que he tomado la decisión de vender los derechos derivados del contrato de compra-venta porque yo no quiero que esto siga siendo un pretexto para ofender y difamar a mi familia”.

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En primera, nada que compartió los detalles de su casa con apertura… Salieron a la luz luego de una investigación que dio a conocer la periodista Carmen Aristegui.

Y en segunda, si no tiene nada qué esconder como por qué quiere vender los derechos derivados del contrato de compra-venta… dice que porque “no quiero que esto siga siendo un pretexto para ofender y difamar a mi familia. Hoy estoy aquí para defender mi integridad, la de mis hijos y la de mi esposo”… y continuó diciendo: “en este momento yo estoy haciendo pública documentación privada sin tener ninguna obligación porque como lo dije antes, yo no soy servidora pública, pero yo no puedo permitir que este tema ponga en duda mi honorabilidad y sobre todo que se pretenda dañar a mi familia”.

Rivera dijo que conoció a Juan Armando Hinojosa, cuya familia es propietaria de Grupo Higa, (la constructora que tiene los derechos de la casa y empresa beneficiada por el gobierno del presidente Peña Nieto, cuando este era gobernador del Estado de México, y a quien de pronto unos días antes del escándalo, se le cancelara un contrato ferroviario de alta velocidad que se había concedido justamente a Grupo Teya, otra empresa de Grupo Higa) y que comenzó a planear la casa en 2009, con base en sus jugosas ganancias que obtuvo como actriz en Televisa; y aseguró que compró la residencia por $ 4 millones de dólares en un contrato de ocho años a una tasa de interés del 9% y que se había pagado el 30% de lo que le debía.

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La pareja se casó en 2010, antes de que Peña Nieto fuera elegido presidente en 2012. En declaraciones, al principio del día, Peña Nieto dijo que los informes sobre su mansión (bueno, la de su esposa) habían llevado a "un sinnúmero de versiones y falsedades", y que no permitiría que la controversia sobre la casa "plantara dudas sobre la confianza que la mayoría de los mexicanos me han dado para dirigir el país en el futuro".

De verdad es increíble que este gobierno nuestro siga pensando que somos… creo que da más coraje ver salir a la famosa y multimillonaria actriz de 13 telenovelas de Televisa diciendo que “yo he trabajado toda mi vida y gracias a eso soy una mujer independiente, he sido capaz de construir un patrimonio con honestidad y con todo mi trabajo”, que escuchar a los gobernadores y al mismo presidente decir que la violencia en México ha bajado considerablemente.

¡Qué Dios los perdone!