Después de las protestas generalizadas que se han realizado en varios estados del país por los recientes acontecimientos del caso Ayotzinapa que detonaron la indignación y el hartazgo en la sociedad mexicana, se ha dado a conocer un comunicado oficial de carácter confidencial de los Estados Unidos que alerta a sus ciudadanos a no visitar el estado de Guerrero y Veracruz, derivadas por las manifestaciones que han trascendido a nivel internacional.

El comunicado obedece a una advertencia que normalmente lanza el departamento de estado de la Unión Americana a los ciudadanos estadunidenses para evitar riesgos y contratiempos a quienes visitarán el país en cuestión.

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El documento que se difundió a través del correo electrónico busca recomendar abstenerse de involucrarse con los grupos de apoyo o causas sociales, evitar asistir a eventos masivos, a estadios y auditorios, particularmente en estos dos estados de la República, y aunque no se precisan los lugares específicos puede pensarse que se aluden a los próximos Juegos Centroamericanos y del Caribe que iniciarán el próximo 14 de noviembre en cinco ciudades del estado de Veracruz, entre ellas la capital Xalapa, donde ha habido una serie de manifestaciones solidarias con el caso del crimen a los estudiantes normalistas, las cuales trascendieron a nivel nacional porque el pasado 5 de noviembre un grupo de personas incendió la puerta del Palacio de #Gobierno.

A pesar de que la protesta fue considerada pacífica, las imágenes de la indignación popular han cobrado alcance internacional, junto con las réplicas similares que se llevaron a cabo en Iguala, Guerrero, y recientemente en la ciudad de México, donde también hubo incendios deliberados por parte de los manifestantes a las puertas de los palacios de gobierno.

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Pese a que este documento tiene carácter de información confidencial y punible, llama la atención cómo los ojos de la "policía internacional" que representa Estados Unidos ve los acontecimientos que suceden en este país, una alerta que no es para menos, pero que a muchos mexicanos les parece "normal" por estar acostumbrados a un ambiente hostil y en crisis.