Al menos en algo están de acuerdo tanto Republicanos como Demócratas en Estados Unidos, y es en la necesidad de cambiar el sistema migratorio, pero todos recuerdan que los republicanos impidieron no hace mucho este mismo año un avance de la iniciativa en esta materia, algo que ahora obliga al presidente Obama a actuar en forma lineal y tomar entonces las mismas en calidad de jefe del Ejecutivo del país, pues siempre ha apoyado la idea de que Estados Unidos es una nación de migrantes.

Tan equivocado no está el presidente americano pues tanto como para Estados Unidos como para el mundo no es ninguna novedad que millones de inmigrantes ilegales que en muchos casos llevan más de 20 años no pueden vivir del aire y que no acceden a los servicios de salud o incluso a la educación sin que no sean detectados, a lo que me refiero es que las autoridades americanas tienen ubicado al menos 80 por ciento de los ilegales pero por motivos de economía las mismas autoridades se hacen de la vista gorda, un inmigrante ilegal que de todas formas cotiza a Seguridad Social con un número que no es el suyo es más que un problema una solución que le reporta al Estado entradas de dinero "limpias" y que en el fondo es la verdadera razón por la cual Estados Unidos no se pone de acuerdo.

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Pero, curiosamente, en el discurso tanto demócratas como republicanos siempre han dicho que desean regular la situación de estas millones de personas para que paguen sus impuestos y vivan bajo la ley, algo que de todas formas hacen, ¿o caso no pagan alquileres, compran coches, conducen los mismos, envían a sus hijos a estudiar y hasta cotizan a Seguridad Social con las famosas tarjetas verdes que por lo general son falsificadas o de lo contrario pertenecen a personas fallecidas?

¿Cuándo Estados Unidos va a poner punto final a esta farsa y dará la ciudadanía a estas personas que bien saben que en 70 por ciento no forma parte de la economía sumergida sino que aportan al estado por algo que jamás percibirán? Millones de migrantes saben de esto pues ellos mismos no solo lo viven diario sino que saben cómo llegar a ser un ilegal "legal" dentro de Estados Unidos, el drama comienza cuando sus hijos no pueden pasar a la universidad por más preparados que estén y por más medios económicos que manejen sus padres pues allí sí se destapa lo ilegal.

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Por eso el presidente Obama intentará quemar su último cartucho y, de manera dual, "limpiar" parte de esa inmigración a través de la deportación de aquellos que hayan cometido crímenes y por otro detener las deportaciones de aquellos que entraron al país siendo niños o los que nacieron en Estados Unidos, o sea, los padres de niños que son americanos se les permita obtener la residencia legal.

Obama sabe que sólo ejerciendo su poder de primer mandatario podrá ahora mismo lograr estas pequeñas reformas, algo que por otra parte le reportaría millones de votos a su partido y eso lo saben muy bien los republicanos por tanto intentan por todos los medios que esas reformas se concreten y Obama puede hacerlo incluso sin contar con la implicación de sus senadores. Es así que 12 millones de personas están a la espera que el primer presidente de color en la historia de Estados Unidos finalmente concrete esos cambios por más que prosiga con las deportaciones diferidas, orientadas sobre todo a expulsar a todos aquellos que cometieron delitos graves o crímenes.

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#Gobierno