No han pasado ni tres días y las demandas en contra de la acción migratoria anunciada por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ya están empezando a crecer como hongos, sobre todo de los estados más xenófobos y racistas de aquel país: Arizona, Texas y Oklahoma. Por su parte, otras ciudades como San Francisco, Nueva York o Atlanta, han aplaudido la medida.

Una de las primeras autoridades en pronunciarse contra la acción migratoria del gobierno de Obama fue Joe Arpaio, sheriff del Condado de Maricopa (Arizona), que presentará un recurso legal contra la medida. Este es conocido por su mano dura con los inmigrantes, a los cuales denigra cuando caen en su poder.

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De igual modo se pronunció el gobernador electo de Texas y procurador general, Grez Abbott. Este se muestra totalmente contrario a la política migratoria de Barack Obama, no solo contra esta medida particular, sino contra la política llevada a cabo por el máximo mandatario de la nación desde el inicio de su primer mandato. Desde el punto de vista de Abbott, Obama ha deteriorado “el fundamento mismo de la Constitución del país, otorgando un legado de ilegalidad”. Abbott afirmó también que estaba sobradamente preparado para “desafiar al presidente Obama ante la Corte”.

En la misma línea que los dos anteriores se ha pronunciado Scout Pruitt, procurador general de Oklahoma. Según el punto de vista, la acción migratoria propuesta por Obama el pasado jueves no es más que otro intento del Presidente de intentar engañar al pueblo estadounidense.

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Para él, la medida propuesta por Barack Obama es ilegal y tiene un fuerte carácter político.

Pero estas son solo las primeras demandas que se asoman en el horizonte después del anuncio del presidente Obama. Es previsible que en los próximos días se sumen a estas otras más. De hecho, los gobernadores de Wisconsin, Louisiana, Indiana y Carolina del Norte ya están barajando la posibilidad de imponer sus respectivas demandas contra la acción migratoria. No obstante, como se ha mencionado al principio, las autoridades civiles progresistas apoyan esta nueva política migratoria anunciada por Barack Obama.