Inhumanas e incalificables resultan las #Manifestaciones de Omar de Jesús Téyer Medina, maestro de escuela que, en estos días, en los que dolor sigue latente por la desaparición de los 43 #Estudiantes en Ayotzinapa y, no contento con desaprobar a los alumnos que hubieran decidido asistir a las manifestaciones en apoyo a los estudiantes desaparecidos, tuvo la cruel osadía de declarar en su página de Facebook, que mataría a más estudiantes, si ello fuera necesario.

Exactamente, estas fueron sus palabras escritas, que, sin duda, contienen un elevado nivel de psicopatía: "Voy a reprobar a mis alumnos si descubro que alguno hizo la ridiculez de ir a la manifestación"...

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"Mataría a otros 43 si es necesario".

La reacción en las redes fue inmediata. Su nombre se rastreó y, algunos aseguraron haberlo encontrado en páginas no demasiado éticas. Ante la avalancha de condenas por parte de internautas de todo el mundo, este individuo, por fortuna, cerró la cuenta de Facebook. La que nunca debió de existir.

Contrastando con tan deplorable y patético asunto, la prensa mundial se ha hecho eco de la indignación internacional patente en las múltiples manifestaciones donde se exige la aparición con vida de los infortunados estudiantes. A estas protestas se han adherido ciudadanos de más de 20 países. Latinoamérica, Europa, así como de Ciudad de México y su interior, están presentes.

En la Ciudad de México, donde más de cerca se vive la tragedia, continúan las movilizaciones de miles de personas que, en su mayoría, son encabezadas por los padres de los desaparecidos en el Estado de Guerrero.

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El portavoz de las familias, Felipe de la Cruz, declaró que en estas movilizaciones del pueblo mexicano, que exigen justicia, también se pone de manifiesto el deseo a que lo acontecido en Tlatelolco en octubre de 1968, donde se registró una cruel matanza de estudiantes, jamás se vuelva a repetir.

Por su parte, el Fiscal General Mexicano, Jesús Murillo Karam, ha hecho público el testimonio de dos detenidos que reconocen su participación en la muerte y calcinación de los 43 estudiantes.

Sin embargo, Raúl Romero, estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México, declaró a la agencia EFE que siguen sin creer que los estudiantes estén muertos y que seguirán exigiendo su entrega con vida. Hasta ahora, no se han podido realizar las pertinentes pruebas de ADN en las cenizas aparecidas en las dos bolsas halladas en un basurero de Colula, municipio cercano a Iguala. Romero insistió en que los padres tan sólo aceptarán los resultados aportados por peritos argentinos que realmente confirmen lo declarado por tres miembros de Guerreros Unidos, que afirman haber participado en tal barbarie.

¡El mundo los apoya!