El día 2 de diciembre de 2014 será una fecha para recordar. Y lo será porque se ha firmado en el Vaticano la declaración de condena a la esclavitud. En este acto, el Papa Francisco, junto con líderes religiosos, musulmanes y judíos, pactan acabar con el tráfico mundial de personas para siempre. Ya desde su arzobispado en Buenos Aires, el Sumo Pontífice venía apoyando la lucha contra la salvaje trata de seres humanos.

En un estudio dado a conocer por la organización Walk Free, señala que 35,8 millones de seres humanos, la padecen, ya sea por privación de libertad o por el comercio con su cuerpo. La Organización Mundial del Trabajo asegura que este tipo de esclavitud genera mundialmente la astronómica cifra de150 billones de dólares.

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Según afirma el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, en este año 2014, existen más de 18 millones de personas que padecen algún tipo de esclavitud en alguna de sus formas, como la explotación infantil, la prostitución, los matrimonios forzosos, entre otros, igualmente aberrantes. Así lo manifestó en el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud, celebrado este 2 de diciembre.

El Global Freedom Networt, organización católica, anglicana y musulmana que lucha por el fin de la esclavitud, fue el promotor de tan importante iniciativa. Su presidente, un filántropo multimillonario llamado Andrew Forrest, se encontraba entre los presentes.

Tras agradecer a los allí reunidos, tan importante compromiso, instó en pasar a la acción a líderes y personas de fe, gobiernos y empresas.

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Pero, ¿podemos ser optimistas al respecto? Kailash Satyarthi, premio Nobel de la Paz de este año, concedido por su entrega a la lucha contra la explotación infantil, nos da esa chispa de esperanza que necesitamos para soñar con el fin de esta lacra.

En la década de los ochenta, y con tan sólo 26 años, Satyarthi renunció a su carrera como ingeniero, y comenzó a luchar contra la explotación infantil. Ya por entonces, recuerda el premio Nobel, la cifra alcanzaba a 250 millones de #Niños que, por fortuna ha descendido a 168. De cualquier modo, aún quedan, tan sólo en la India, 50 millones de niños explotados.

Fue el fundador de la organización no gubernamental Bachpan Bachao Andolan (BBA, Movimiento para Salvar la Infancia) que vio la luz en 1983 y, donde se trata de que los más pequeños comiencen una nueva vida alentándoles para que se transformen en activistas por los derechos de los niños. Ya, en 1998, lideró a 7,2 millones de personas. Allí nació Marcha Global.

Y sí, podemos empezar a ser optimistas, gracias a seres humanos como Kailash Satyarthi.