México y España son dos de los pocos países que todavía permiten la celebración de eventos taurinos. En ambos países se da el caso de que, por un lado, se pena el maltrato animal y, por otro, se protegen los eventos taurinos, sean corridas de toros, sean de otro tipo. O bien, se permite el maltrato de otro tipo de animales, como ocurre en las Islas Canarias (España) y en la mayoría de municipios mexicanos, excepto en Yucatán, el Distrito Federal y Puebla, con las peleas de gallos.

El caso es que en uno y otro país ocurre que los animales más desprotegidos, desde este punto de vista, son los animales domésticos. Merece la pena destacar que tanto México como España cuentan con un lobby taurino, el cual tiene un evidente interés económico en mantener los festejos taurinos.

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Dicho lobby está formado por las empresas del mundo del toreo en general y, sobre todo, por los ganaderos.

Es a este lobby al que no le interesa que se toque, desde un punto de vista jurídico, el tema del maltrato animal. En efecto, legislar sobre esta materia puede llegar a tocar el mundo taurino, al menos por coherencia así debería ser. Por ello, este lobby se dedica a presionar a los políticos.

Ahora bien, en este sentido se va viendo un progreso, tal vez lento, pero imparable. Desde este punto de vista, cada vez más se va conquistando terreno en la lucha contra el maltrato animal. En México hay algunas leyes y algunos municipios van legislando sobre esta materia, aunque las leyes que se promulgan sean muchas veces una chapuza, desde el punto de vista de la protección de los intereses de los animales.

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En España, por su parte, ya se ha conseguido la abolición de los eventos taurinos en las Islas Canarias y en Cataluña, aunque son solo dos pequeñas batallas.

En cualquier caso, cada vez más estos reductos de crueldad contra los animales irán desapareciendo, hasta que el maltrato animal no sea más que una de tantas costumbres deleznables de nuestros antepasados, desaparecida y casi olvidada. Solo es cuestión de tiempo.