“Final Fantasy VIII” es un videojuego de tipo RPG desarrollado por Squaresoft en 1999 para el sistema PlayStation, aunque posteriormente salió una versión para PC. Es la octava entrega de la serie de videojuegos Final Fantasy. De hecho fue el segundo videojuego de la franquicia en aparecer para PlayStation tras la llegada años antes de “Final Fantasy VII”. La historia versaba sobre varios personajes, pero una de las principales tramas del videojuego era el destino que de manera paralela unía a dos de los estudiantes de un centro de entrenamiento militar llamado Jardín de Balamb, dos de los pocos que en ese momento tenían por arma principal una extraña combinación de sable y pistola llamada Gunblade.

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Estos dos personajes son Squall Leonhart y Seifer Almasy.

Son enormemente competitivos, especialmente Seifer, y durante la escena inicial del videojuego se hieren en el rostro durante un entrenamiento y durante el examen final Seifer desobedece las ordenes de sus superiores y es suspendido. Esto lleva a una sucesión de hechos que desencadena el continuo choque de estos dos personajes a lo largo de todo el videojuego, lo que sirve como hilo conductor de muchas de las tramas. Al ser dos de los protagonistas de la historia, portar el mismo arma y además ser esta un arma tan espectacular, la Gunblade se ha transformado en un arma icónica. Sería una empuñadura de un revolver, extendida para compensar el enorme peso del arma y su centro de gravedad mucho más adelantado, unida a una enorme hoja de espada de un solo filo que al sostenerse como un revolver miraría hacia el suelo.

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En el videojuego era usada como un arma blanca con la capacidad de, al impactar, realizar un disparo que permitiese maximizar enormemente el daño.

El equipo de “Man at Arms” ha vuelto a inspirarse en los videojuegos para forjar un arma. Tras recrear -entre otras- las espadas de Cloud y Sephiroth de “Final Fantasy VII”, la de Link de “The Legend of Zelda”, o las Espadas del Caos de “God of War”, esta vez se han fijado en la Gunblade de Squall Leonhart en “Final Fantasy VIII”. En este caso el arma no es capaz de disparar, pero habría sido muy interesante que pudiera.