Desafiando a la censura absoluta de la televisión pública y de los periódicos monárquicos, como El País, miles de personas se congregan frente al Teatro donde se conceden los Premios "Príncipe de Asturias" para denunciar el régimen monárquico que se impuso en 1978. El movimiento 22-M preparó la llamada "Marcha de la dignidad" en la que se denuncia "la acumulación de riqueza y los privilegios de unos pocos a costa de la opresión de la mayoría". El movimiento pretende que se visibilicen "los verdaderos problemas de la mayoría social, sus consecuencias y sus posibles soluciones".

El hecho de que se hagan coincidir las movilizaciones con la entrega de los Premios "Príncipe de Asturias" se explica porque históricamente estos premian a causas y personas de gran relevancia por su compromiso social, como medio de legitimarse frente al pueblo.

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O lo que es lo mismo, la misma clase política y económica que impone una política de precarización, empobrecimiento y recortes sociales, reserva un día al año para exhibir la muestra folclórica de solidaridad y sensibilidad que son los Premios "Príncipe de Asturias", entregados por un jefe de estado impuesto y no elegido democráticamente.

En los días previos, Ayuntamiento de Oviedo y Delegación de #Gobierno maniobraron alternamente para impedir las concentraciones, instalando exposiciones o paneles informativos allí donde se reuniría la protesta ciudadana para dotarse de una excusa que facilitase la prohibición. Han tenido que ser los tribunales los que hayan dado la razón a los organizadores de las Marchas de la Dignidad que acusaron a los poderes fácticos de "pretender, una vez más, que solo sea visible la Asturias de charanga y pandereta" convirtiendo el acto en un espectáculo cortesano para privilegiados, donde no se escuche la voz de una ciudadanía hastiada y empobrecida.

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En los días previos, miles de personas han dormido en los alrededores de la ciudad de Oviedo, utilizando autobuses o pabellones deportivos. También se han desarrollado actividades culturales como conciertos o debates sobre los problemas de la sociedad española en los que han participado algunos de los nombres más representativos de la nueva política española como Juantxo López de Uralde de Equo, Lara Hernández de Izquierda Unida o Juan Carlos Monedero de Podemos. Los organizadores han pedido a Quino, el creador de Mafalda, premiado en esta ocasión, que se solidarice con sus demandas y renuncie al premio o utilice su concesión para denunciar la injusticia social que tales fastos pretenden solapar.