La Edición número 23 del Diccionario de la Real Academia Española que se presentó esta semana en Madrid tiene una clara vocación panhispánica y es fruto del esfuerzo compartido de las 22 Academias de la Lengua Españolas, englobadas en la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Esta novedosa colaboración trae como resultado la inclusión de 19000 nuevas palabras consideradas americanismos. Para elegir aquellas que podían incluirse se adoptó el criterio de que debían utilizarse al menos en tres de los países que conforman el mapa de los de habla hispana.

Entre ellas están por ejemplo "papichulo" , del lenguaje coloquial de México, Paraguay y Puerto Rico que se define como "hombre que, por su atractivo físico, es objeto de deseo".

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Otros americanismos incluidos son amigovio, también utilizado en México con el significado de "persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo".

Lonchera, el recipiente para guardar la comida de los niños que van a la escuela, o kínder, como jardín de infancia son otros de los nuevos vocablos. Entran en el diccionario también otras palabras que tienen que ver con los deportes como nocaut, la versión hispana del Knock Out americano, o notero, periodista de prensa. También taquito, que sería un taconazo a un balón de fútbol.

Mexicana también es "zíper" para describir la cremallera, o "platicón" que define a un charlatán.

El mundo digital aporta un buen número de nuevas palabras que se incluyen en esta nueva edición. Algunas como tuit, hacker, wifi o intranet.

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El mismo mundo hace además que haya que añadir nuevas acepciones a otras como nube o pantallazo. Precuela o cameo provienen de la cultura audiovisual que también obliga a dar un nuevo significado a secuela para incluir su significado en el mundo de las series de televisión o el cine.

Otras acepciones que han tenido que revisarse o ampliarse son gorrilla, que recoge el significado de "persona que avisa de la existencia de una plaza libre para aparcar a cambio de una propina" o eclosionar, que ahora puede ser utilizado para referirse al nacimiento de nuevos fenómenos culturales, sociales o históricos.

1350 palabras desaparecen por no haberse usado desde el S. XV. Su destino: el limbo del Diccionario Histórico. Son palabras que nunca debieron haberse incluido o que ya están completamente desaparecidas.

El nuevo diccionario que, en palabras del director del proyecto, ha significado un trabajo inmenso incluye en total 93000 artículos y lleva redactándose 13 años, desde su última edición del 2001. #Arte #Educación