El “Black Friday” (Viernes Negro) es una costumbre estadounidense, consistente en ir de compras el viernes para aprovechar la temporada que se inicia después del día de Acción de Gracias. Desde el mismo jueves por la noche, después de la típica cena que corona la festividad, los estadounidenses comienzan sus compras desenfrenadas.

Comprar, comprar, comprar y más comprar, en eso se resume esta campaña de rebajas prenavideña, que conecta directamente con la temporada de compras navideñas. De este modo, los grandes centros comerciales y supermercados aseguran unos beneficios de varios cientos de miles de millones de dólares.

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La idea de una temporada de rebajas entre Acción de Gracias y Navidad es bastante conveniente para las grandes superficies comerciales. Sin embargo, cuenta con una gran cantidad de inconvenientes para el resto del mundo. El primer de ellos, es que vender mucho conlleva generar mucha basura.

Cada gadget, cada juguete, videojuego, etc. que durante el Viernes Negro se compre, es un poco más de basura extra, que pasará a acumularse con la mucha que los seres humanos hemos venido acumulando durante el último siglo. Seguramente, sería ilustrativo llevar a cabo una investigación sobre cómo crecen los residuos que producen los estadounidenses cada vez que se celebran campañas comerciales de este calado. ¿En cuánta basura se traducen cientos de miles de millones de dólares cada año? Sería bueno saberlo.

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Pero, además, las personas que, como zombies, van a los centros comerciales a diluir su dinero, que tanto les habrá costado ganar, en bienes superfluos, están siendo en realidad utilizadas precisamente para eso, para consumir los productos que el centro comercial tiene a la venta. La colocación del Black Friday entre Acción de Gracias y Navidad es mejor que colonizar un país para abrir nuevos mercados.

Buena parte de la prensa internacional digital destacaba hoy que no había habido incidentes en Estados Unidos. Eso es falso, el mismo Viernes Negro es de por sí un grave incidente, que supone la colonización mental de los individuos, convirtiéndolos en carne de centro comercial, en zombies consumistas. Y eso por no volver a mencionar la gran cantidad de basura que puede producirse durante una campaña comercial de tal envergadura.