Está en marcha desde ayer la Feria del Libro de Guadalajara (México), el acontecimiento literario en lengua hispana más importante del mundo. La Feria, también conocida como FIL, llega este año a su vigésimo octava edición y es el escaparate más visible de la actividad creadora de la siempre febril literatura hispano americana.

Estamos hablando de un evento que el año pasado recibió más de 750.000 visitantes, una cifra absolutamente espectacular. Estos participaron en más de mil actividades que organizaron centenares de librerías y editoriales de más de 40 países de habla hispana. Así, la FIL es un enorme paisaje, casi una ciudad, que acoge durante algo más de una semana a editores, escritores, agentes, libreros, profesores y decenas, cientos de miles de lectores, niños, adolescentes, de todas las edades y las condiciones sociales. De hecho, los niños son una parte importantísima de la política de la Feria de difusión del libro y suman más de 150.000 los que cada año acuden como visitantes.

Los datos son sobrecogedores. Este año se darán cita, en los 9 días en que dura este acontecimiento, 600 escritores, más de trescientos agentes literarios y casi dos mil editoriales que crearán un pequeño microcosmos, donde el libro y solo el libro es el protagonista principal. La FIL sirve como diálogo entre los autores y los lectores, entre los escritores y sus agentes, y entre estos y las editoriales. Es también un espacio para la discusión académica y para la promoción paralela de otras artes, como la música, el teatro, o el cine, que durante esa semana pueblan la ciudad de Guadalajara, que se convierte en un impresionante festival cultural. De hecho, esta Feria se diferencia de otras, fundamentalmente, en que es más que un encuentro de profesionales y tiene la mirada puesta en el público, que es siempre bienvenido.

Como cada año, la FIL tiene un país invitado de honor, que puede exhibir sus productos culturales, no solo #Libros, más destacados.

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Este año el elegido es Argentina. También la Feria tiene un momento para el reconocimiento a los caídos. A los grandes escritores que se perdieron en este año como Juan Gelmán, García Márquez o José Emilio Pacheco. También se homenajea a los vivos, en este caso será el italiano Claudio Magrís, galardonado con el Premio de Literatura en Lenguas Romances que otorga la propia FIL