Se le ocurrió a un chico de China: comprar 99 iPhones 6 y con sus cajas y todo y formar un corazón en plena calle. En su interior estarían él, armado con un sinuoso ramo de flores, y su novia, totalmente sorprendida por el papel que le toca interpretar en esta rocambolesca historia. Alrededor del corazón, los viandantes, el público. De esta forma pretendía pedirle matrimonio este chico a su novia.

Esta petición de matrimonio, aunque parezca de película, es real. Ocurrió en Guangzhou y, a diferencia de lo que suele pasar en las películas, al pobre chico le salió el tiro por la culata: esta especie de performance tecnológico-amorosa no convenció a su novia, que declinó la oferta de matrimonio.

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No sabemos la cara que se le quedó al pobre muchacho, aunque podemos sospechar que la respuesta de su novia no estaba entre las posibilidades que barajaba. Tanta parafernalia tenía el plan, que, con toda seguridad, pensó que su chica no podría negarse a casarse con alguien capaz de gastar el sueldo de dos años, más de 80.000 dólares, en una petición de matrimonio de cine.

El pobre chico, programador informático, no sospechó que su novia fuera a tener bastante más sentido común que él mismo, de ahí que no pudiera prever los defectos de su alocada idea. En realidad, para su novia el espectáculo callejero, rodeada de iPhones, como si fuera la doncella a sacrificar en un ritual satánico, no debió ser demasiado alentador.

Probablemente, si se nos permite seguir especulando, la chica se percató en ese momento de que alguien dispuesto a gastar tanto dinero en algo tan sencillo como pedir matrimonio, no merecía un sí.

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Pero todo esto no es más que especular sobre lo que pudo pasar por la mente de la chica cuando se vio envuelta en este show gratuito.

Sea como fuere, la muchacha no aceptó la proposición de matrimonio, aunque eso no significa que no vaya a aceptar otra en el futuro, ¿quién sabe? Tal vez si ahora logra vender los iPhones y si consigue recuperar suficiente dinero, pueda conseguir que acepte una petición de matrimonio algo más privada y de andar por casa.