En Latinoamérica el rechazo al matrimonio homosexual es mayoría si lo miramos por países pero no todo es tan negativo, su población, que en la década del 70 se mostraba en un 90 por ciento como católica en la actualidad apenas llega a un 70%, por lo cual es natural el rechazo, al igual que es comprensible un rechazo al aborto.

En Centroamérica el rechazo a las bodas gays supera el 80% en países como Honduras, El Salvador o Guatemala o incluso Panamá donde la homosexualidad está considerada como un comportamiento equivocado en términos morales, en cuanto al aborto el único país que se desmarca del resto es Uruguay donde el 54% de su población lo apoya.

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Pero como bien dije no todo es negro para la comunidad homosexual, si contamos por países sí, pero contamos por volumen de población, Brasil, México, Uruguay, Chile o Argentina su población no mira con malos ojos el matrimonio homosexual, al igual que la mayoría de la comunidad hispana radicada en Estados Unidos, por tanto quiere decir que poco a poco la tolerancia gana terreno en Latinoamérica.

La comunidad homosexual latinoamericana contempla como pasa a paso la tolerancia les permite vivir con más libertad su opción de vida sobre todo en los gays que es la más combatida desde siempre y su condición tratada desde siempre como una enfermedad o una perversión va dando paso lentamente a su condición de personas, lentamente en las dos últimas décadas la persona va ganando espacio a esa opción elegida por aquellos que por demasiado tiempo han tenido que vivir su sexualidad en la intimidad, en el silencio, en las sombras.

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Otra cosa es el aborto, en el cual más allá de tendencias o de fe, sigue y seguirá siendo un tema polémico, ya no nos referimos a un estilo de vida o una tendencia sexual sino de preservar o respetar la vida, aquí entran en juego otros valores y principios en los que el ser humano en sí es quien se enfrenta a un serio dilema que no es para nada fácil tomar una decisión y que siempre acabará por la situación puntual que se atraviese.

El matrimonio homosexual en sí no debería ser tomado como algo extraordinario, ni extraño, de hecho en España desde que se admitió el mismo el índice de separaciones o divorcios está muy por debajo del matrimonio tradicional si bien aún se mantienen ciertos recelos en cuanto a la adopción de niños por parejas del mismo sexo, en el resto se puede decir que su estabilidad en los tiempos que corren es como poco referente siempre tomando en cuenta el matrimonio convencional.

Llegará el día que la unión de parejas del mismo sexo sea algo tan normal como beber un vaso de agua y que al fin miremos y tengamos en cuenta a la persona por sus valores, por sus principios, por su persona y seamos más tolerantes y menos cínicos hacia ese camino avanza Latinoamérica y por lo visto no tardará en llegar, claro que en Centroamérica llevará algunos años más que en el resto, pero se avanza.