El perro es el mejor amigo del hombre. ¡Y tanto que lo es!, según han descubierto diversos equipos de investigación, uno de la Emory University de Atlanta; el otro de Atilla Andics y un tercero realizado por un equipo de científicos del Hospital General de Massachussets. Cada uno de estos estudios revela por qué nuestros perros nos quieren tanto. Y, por supuesto, por qué nosotros queremos tanto a nuestros amigos caninos. A continuación explicaremos cada uno de estos tres descubrimientos, que nos explican el porqué de esta relación tan estrecha entre dos especies tan distintas en muchos aspectos (y parecidas en otros).

En primer lugar, el olor favorito de los perros es el olor a humano. Así lo muestran los estudios realizados por la Emory University de Atlanta.

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En efecto, analizaron imágenes para observar los impulsos neuronales de los #Animales después de oler a seres humanos, comparándolos con los resultados obtenidos después de que los perros olieran a otros canes. Asimismo, también pudieron entender por qué los perros saben entender los cambios de estado de ánimo de sus dueños. Al parecer, según el tono de voz, a los animales se les activa una u otra zona del cerebro.

Por su parte, la investigación llevada a cabo por Atilla Andics gira en torno al comportamiento canino. En este caso, se pone de manifiesto que el perro es el animal doméstico que más interacciona con sus dueños. Esto puede observarse comparando la reacción de los canes cuando se asustan y comparándola con las reacciones de otros animales domésticos, como perros y gatos. La tendencia de los perros, cuando sienten miedo, es correr despavoridos en busca de sus dueños.

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Los caballos y los perros, por el contrario, suelen huir justo en la dirección contraria en la que se encuentran sus dueños.

El tercer descubrimiento al que haremos mención es más sobre los seres humanos que sobre los perros. En este caso, el Hospital General de Massachussets llegó a la conclusión de que nuestros sentimientos hacia nuestros perros son muy similares a los que tenemos hacia nuestros niños. El experimento consistió en enseñarle a un grupo de mujeres fotos de perros y de bebés. El resultado fue que tanto unas como otras nos hacen igualmente felices.