La Organización Mundial de la Meteorología, perteneciente a la ONU, tiene el cometido de conseguir la cooperación de los organismos meteorológicos del mundo de forma que puedan compararse los datos a nivel global y facilitar así un mayor control de la evolución del clima del planeta. Según sus datos más recientes, este año 2014 que ya está en sus últimos días, ha sido el más caluroso desde que llevan registrándose este tipo de mediciones. Este hecho apuntaría directamente hacia la confirmación del aumento progresivo de la temperatura terrestre.

Según esta organización, la mayoría de los años más cálidos que se han registrado corresponden a este siglo.

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Como aseguran los representantes de la OMM, estos datos demuestran que el clima está cambiando. Alertan que la sequía y las inundaciones han producido ya y seguirán produciendo la pérdida de vidas y de los medios de manutención de los seres humanos. La organización advierte que probablemente el aumento de la temperatura terrestre se deba a la emisión de gases contaminantes que acentúan el efecto invernadero, lo cual puede llevarnos hacia una situación irreversible.

Es este un tema conlleva una cierta incertidumbre científica, sobre cuáles serían los efectos a nivel global del cambio climático. La población mundial, está cada vez más concienciada sobre la necesidad de un cambio en las políticas energéticas y de una nueva gestión de los recursos. Realmente es un tema que nos afecta a todos, pero, que por desgracia, no todos podemos solucionar.

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Ya no basta con decirnos que compremos un coche eléctrico, que utilicemos la bicicleta o que caminemos hasta el trabajo; no es suficiente el que las personas coloquemos los residuos en el contenedor del color adecuado, no. Esto, no cambiará más que de una manera ínfima, la situación de nuestro planeta. Son en realidad, los gobiernos y las grandes potencias económicas, las que deben cambiar su gestión.

Sin ir más lejos, muchas de las grandes empresas y multinacionales dejan grandes zonas devastadas por su nefasta gestión medioambiental, sobre todo en los países menos desarrollados. Los beneficios de estas empresas se colocan siempre por encima del impacto sobre el medio ambiente, cuyo coste es altísimo. En este sistema, en el que el dinero lo es todo, todo se compra y todo se vende, hemos llegado al límite, porque lo que se está vendiendo es nuestra propia supervivencia como especie. Los científicos llevan décadas avisando a la humanidad de que nos acercamos a un punto sin retorno. ¿Cuánto vale nuestro planeta? #Ecología