En un acto que se celebró ayer domingo en Estocolmo, el nuevo Premio Nobel de Literatura, el novelista francés Patrick Modiano, agradeció ante los académicos y otras autoridades la concesión del galardón y aprovechó para reflexionar sobre algunas de las inquietudes que han marcado su carrera como escritor e incluso su vida.

Patrick Modiano se confesó un “hijo de la ocupación alemana” y volvió a referirse una vez más a este periodo histórico que tanta importancia tiene en sus novelas. De hecho, da la impresión de que Modiano es como uno de esos insectos nocturnos que continuamente da vueltas alrededor de la misma luz. En su caso, la luz es ese París de la ocupación alemana, la responsabilidad del pueblo francés en la expulsión de los judíos a los campos de concentración y exterminio, y la segunda guerra mundial de un modo amplio.

El escritor se confesó como un testigo de su tiempo y afirmó que un escritor debe dejar testimonio del periodo histórico en el que le toca vivir. Sin embargo, confesó que le hubiese gustado desarrollar su trabajo en un tiempo más calmado, más lento, como el que tenían los escritores del s. XIX, que se prestaba más para la reflexión y el análisis, que la contemporaneidad donde todo sucede a mucha más rapidez.

Modiano afirmó que "un novelista está marcado de forma indeleble por su fecha de nacimiento y por su tiempo, incluso si no ha participado de forma directa en la acción política, incluso si da la impresión de ser un solitario, atrincherado en lo que llaman su torre de marfil".

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Es por eso que parece que sus novelas, cortas, con un estilo directo y preciso, siempre transcurren en los mismos lugares y en los mismos periodos. Incluso giran en las mismas temáticas. Por su obsesión de fijar la realidad que sus ojos ven.

Francia es sin duda, según la opinión de la Academia Sueca, el país con más talento en la historia de la literatura universal. Al menos en el siglo que se llevan concediendo los Premios Nobel, y Patrick Modiano es el decimoquinto escritor de esta nacionalidad que obtiene este reconocimiento. Por detrás, muy lejos, las potencias de la literatura anglosajona, Estados Unidos e Inglaterra.  #Libros