Se cumple hoy el 35 aniversario de uno de los discos que han hecho historia del rock: el doble álbum de The Clash, London Calling. La banda británica venía de grabar el Give´em enough rope, un disco mucho más acelerado, uniforme y violento pero decidió reinventarse y partir de cero. Como explicó su cantante Joe Strummer, eso era precisamente el punk, arrasar todo y empezar desde cero. Con ese posicionamiento la banda contactó con el llamado "productor chiflado", Guy Stevens, un alcohólico, pendenciero, con el cuerpo lleno de cicatrices y con un estilo no muy convencional de grabar.

La CBS que editaba el trabajo estaba asustada ante la llegada de este hombre y sus métodos no contribuyeron a tranquilizarles.

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Stevens creaba una atmósfera violenta y tensa, empujaba a los músicos a sus límites de forma que pudiese extraer de ellos lo más primigenio, lo más primitivo. En un documental que filma algunos de los momentos de la grabación se ve a Stevens arrojándole sillas y mesas a los músicos y amedrentando e intimidando a Strummer.

Pese a todo, o, precisamente por esto, todos firmaron uno de los mejores trabajos discográficos de la historia. La revista Rolling Stone lo consideró el octavo mejor en una lista de 500 con los mejores de todos los tiempos. En él se funden de un modo armónico todas las influencias de The Clash: el punk, por supuesto, pero también el rock and rollo, el rockabilly, el jazz, el reggae, el rhythm and blues, el ska, y hasta el pop, que aparece en la brillante Spanish Bombs cuya temática versa sobre la guerra civil española que tanto apasionaba a Strummer.

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Las letras están a la misma brillante altura que la #Música y todo el disco está teñido de un llamamiento a la insurgencia y a la rebeldía, pero también de reflexiones sobre el paso del tiempo, la vida y el peso del pasado.

The Clash tocó su techo creativo con este trabajo, una conjunción de genialidad que nunca más estuvieron siquiera cerca de alcanzar. La muerte de Stevens hizo que fuese Mick Jones quien se ocupase de buscar el nuevo sonido de la banda en sus nuevos trabajos. El resultado fue notablemente inferior y acabó por traer la disolución de la banda.