Para los que no estén al día en estos menesteres, como es mi caso, esta palabreja inglesa viene a traducirse en: movimientos violentos de la cabeza en un intento por seguir el vertiginoso ritmo de una #Música determinada. Parece ser que, los aficionados al heavy metal saben mucho de esto. Observándolos, he llegado a creer, que consiguen entrar en un estado de trance profundo, cuando bailan al ritmo de una música electrónica que supera los 150 pulsos por minuto.

El único vicio que confiesa tener el protagonista de esta noticia es el heavy metal. Este muchacho, que prefiere permanecer en el anonimato, no se pierde un solo concierto de su grupo favorito: la veterana banda británica Motörhead.

Semanas después de que este incondicional fan asistiera al concierto de la banda, empezó a sufrir violentas jaquecas. Prácticamente fue como si su cerebro hubiera explotado. Una vez examinado por los neurólogos del Hospital de Hannover, hallaron que su cerebro presentaba un cúmulo de sangre fresca que, por suerte para el chico, fue extraído fácilmente. La hemorragia, sin duda, fue provocada por los rítmicos y violentos movimientos de su cabeza en el show de la banda inglesa.

Los cronistas de esta tendencia musical, basada en el metal, coinciden en afirmar que el “headbanging”, se pudo originar en la primera gira que Led Zeppelin realizó por Norteamérica, allá por los años 60. Era la primera vez que se veía cómo, cientos de jóvenes, movían rítmicamente sus cabezas de largas melenas.

Hay que aclarar, que el factor de riesgo a los que se enfrentan los fans del heavy o música metálica en general, es mínimo. Este es tan sólo el cuarto caso en el que se da este hematoma subdural, en las personas que practican el “headbanging”.

Para los médicos alemanes, el caso protagonizado por tan incondicional fan, pone en evidencia el prestigio de Motörhead como uno de los grupos de música rock más duros del mundo por el vertiginoso ritmo de su música, y el riesgo, aunque mínimo, de sufrir daños cerebrales.

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