Reconocido como uno de los escritores más destacados de México en la segunda mitad del siglo XX, el periodista, novelista, cronista, dramaturgo, académico, cuentista, guionista de #Cine e ingeniero civil Vicente Leñero Otero falleció este miércoles 3 de diciembre en su casa de la ciudad de México, a los 81 años de edad, víctima de cáncer pulmonar.

Nació el 9 de junio de 1933 en Guadalajara, Jalisco. Estudió ingeniería civil en la Universidad Autónoma Nacional de México y periodismo en la Escuela Carlos Septién García.

Fue subdirector de la revista Proceso de 1977 a 1998. Recibió seis premios entre los que destacan el Premio Xavier Villaurrutia por su antología La inocencia de este mundo y el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en el área de Lingüística y Literatura, ambos en 2001.

En 2011 ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua y fue galardonado, junto a José Agustín, con la Medalla Bellas Artes de México que otorga el Instituto Nacional de Bellas Artes.

Escribió, entre otras cosas:

  1. 10 novelas: La voz adolorida (Reeditada posteriormente como A fuerza de palabras), Los albañiles, Estudio Q, El garabato, Redil de ovejas, Los periodistas, El evangelio de Lucas Gavilán, La gota de agua, Asesinato: el doble crimen de los Flores Muñoz y La vida que se va.
  2. 14 Guiones para #Teatro: Pueblo rechazado, Compañero, La carpa, Los hijos de Sánchez, El juicio, La mudanza, Alicia tal vez, El martirio de Morelos, La visita del ángel, Pelearán diez rounds, Jesucristo Gómez, Nadie sabe nada, El infierno y La noche de Hernán Cortés.
  3. 18 Guiones para películas: El monasterio de los buitres, El llanto de la tortuga, Los albañiles, Los de abajo, Cuando tejen las arañas, Cadena perpetua, Las grandes aguas, Mariana, Mariana, Miroslava, Amor que mata, El callejón de los milagros, La ley de Herodes, La habitación azul, El crimen del padre Amaro, La mudanza, Fuera del cielo, Mujer alabastrina y El atentado.
  4. 4 Cuentos: La polvareda, Autorretrato a los 33 y seis cuentos, Puros cuentos y Sentimiento de culpa: relatos de la imaginación y de la realidad.

A Leñero no le gustaban los homenajes ni que le festejaran su onomástico. Era muy tímido, aislado, creyente, rebelde, aficionado al ajedrez y supersticioso.

Llegó a regañar a la 'inculta' clase política y empresarial al afirmar en un discurso frente al entonces presidente Vicente Fox, que era "insólito" encontrar a un secretario de Estado, líder parlamentario o empresarial asistiendo a algún evento cultural.

Era obsesivo: primero escribía y corregía los textos a mano, las veces que fueran necesarias. Luego los tecleaba a tres dedos en una máquina de escribir Brother. Por cierto, conservaba la vieja máquina Remington en la que escribió en 1958 su primer libro de cuentos, La polvareda.

A pesar de la edad, Leñero mantenía una memoria "de elefante". Era una persona muy lúcida, siempre interesada por las noticias de México y el mundo.

Recordaba con gran cariño a sus maestros, en especial al poeta y dramaturgo Rodolfo Usigli (1905-1979), el filósofo Ramón Xirau (1924) y el escritor y editor Juan José Arreola (1918-2001).

Lo supersticioso le llegó en su juventud, cuando un amigo le advirtió que no escribiera de espaldas a una puerta, algo que a lo largo de su exitosa carrera tuvo cuidado en no hacerlo.

La mayoría de sus amigos eran escritores, no políticos. No le tenía miedo a la muerte. Aunque al perder a sus dos amigos, José María Pérez Gay y Enrique Lizalde, ésta lo marcó.

Desde hace varios años padecía de enfisema pulmonar. Dejaba de fumar por periodos, pero luego volvía a recaer. Le molestaba la persecución contra los fumadores, así que veía al cigarro como un símbolo de rebeldía.

Su gusto por el ajedrez, herencia de su padre, lo llevó a enfrentarse en 2006 al búlgaro Veselin Topalov, quien después de ser derrotado, le comentó a su esposa que le “partió la madre".

Aficionado al béisbol, futbol y el box, Leñero cambió el bat por la pluma y la entrenó para relatar, principalmente en el teatro, las historias de practicantes de deportes antes que las de deportistas de tiempo completo.

En 1960 se casó con Estela Franco, con quien tuvo cuatro hijas: Estela, Isabel, Eugenia y Mariana. Por más de 50 años imperó en su matrimonio la armonía y una relación amorosa.

Este miércoles a las 12:00 horas se le rendirá un homenaje en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.

La Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara anunció que el domingo 7 de diciembre llevará a cabo un homenaje en su memoria.

La Compañía Nacional de Teatro preparará un homenaje para el 2015, con un montaje que recorrerá su obra.

Escritores, periodistas y sus lectores le decimos “Hasta luego, Maestro”. ¡Descanse en Paz! #Libros