Se cumplen hoy doscientos años de la muerte del Marques de Sade, cuyo verdadero nombre era Donatien Alphonse François de Sade. Sade fue una figura única al que llegaron a perseguir tanto los revolucionarios de la Revolución Francesa como las autoridades del Antiguo Régimen y las del Primer Imperio. En estos doscientos años su obra ha tenido que sortear innumerables dificultades para poder salir a la luz y su figura es aún a día de hoy difícil de clasificar y, según quien lo juzgue se trata de un espíritu libre, al margen de convenciones o también un caso límite de la doble moral y el temperamento disoluto de la aristocracia francesa.

Sade pasó gran parte de su vida en la cárcel, concretamente 27 años que vivió en asilos para dementes o distintas prisiones. Reverenciado por otros espíritus libres como los surrealistas o el gran poeta Rimbaud, su obra circuló clandestinamente durante 150 años. No fue hasta 1947 en que el editor Jean-Jacques Pauvert puso en circulación por medio de una editorial la novela “Juliette” lo que le costó más de una década de procesos judiciales que no terminaron hasta que en 1958 el tribunal superior francés concluyó que Sade “era un escritor digno de ese nombre”.

Sade es conocido por sus obras más inmortales como “Justine o los infortunios de la virtud”, “La filosofía en el tocador” o “Alina y Valcour o la novela filosófica” pero también practicó el teatro, la poesía, los cuentos y los escritos políticos. Gran parte de su obra se perdió, destruida por su propia familia o víctima de ataques diversos. Incluso aún a día de hoy sus herederos conservan nada menos que 14 obras teatrales inéditas. A pesar de ello sigue habiendo una enorme obra publicada, obra que influenció a artistas tan diversos como Flaubert, Dostoievski, Apollinaire o Swinburne. Otros más contemporáneos que reconocen la huella del Divino Marqués en sus obras son Artaud, los surrealistas que lo reverenciaban o el cineasta Luis Buñuel.

Intelectuales como Adorno, Maurice Blanchot, Bataille o Simone de Beauvoir escribieron sobre diversos aspectos de la obra de Sade, que todavía en 2012 fue prohibida en Corea del Sur por “obscenidad extrema”.  #Libros