Una antigua creencia finlandesa, extendida en todo el mundo, es que Santa Claus vive en la gélida zona norte de este país, en un lugar llamado Korvatunturi, así que muchos niños de diversos puntos del planeta siguen enviando a ese sitio mágico sus cartas en las que le piden juguetes.

Pero más allá de los obsequios, en Finlandia la #Navidad es todo un festival de salud espiritual. Inicia el primer domingo de adviento, con una ceremonia tradicional que data de 1840 y se celebra en la Pietrasaari, o Jakob Stad, antigua ciudad en la costa oeste del país. Ahí la calle principal, Storgatan, amanece vestida de fiesta.

El espíritu de la Paz Navideña, que desde hace siglos se proclama en día 24 de diciembre a las 12 del día en Turku, la antigua capital del país, inunda todo el territorio y mueve a todos sus habitantes a la amistad, la reconciliación, la generosidad y a la esperanza.

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Un domingo antes de la Navidad es el día que se considera oficial para la decoración del arbolito, al que se colocan hileras de banderas de distintos países como símbolo de amistad. En vísperas de Nochebuena se le encienden hermosas velas de abeto y el 24 al mediodía se visita a los muertos para llevarles flores, iluminar con velas sus tumbas y manifestarles que sus enseñanzas, sus recuerdos y el amor que por ellos se tiene, siguen vivos en el corazón de quienes han quedado aquí para honrarlos.

Almendras para la suerte

En la mañana del día 24, el desayuno se compone de crema de avena con canela, azúcar y leche fría. La familia lo recibe con expectación, porque a veces dentro de la crema podrán encontrar una almendra que será símbolo de buena suerte para el año que está por comenzar.

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El menú de la cena

La noche del 23 de diciembre, cuando los niños ya se han acostado, los adultos de la casa se quedan velando en amigable compañía, tomando café. Decoran la casa, preparan la cena para el otro día: todo tiene que estar listo y perfecto para la noche más significativa del año. ¿Qué preparan? Algo distinto a lo que acostumbramos en estas latitudes: jamón con mostaza especiada, ensalada de betabel, papas y zanahorias, ensalada de hongos, budines, panes y postres cremosos. Es una comida de celebración que recuerda los antiguos días cuando los habitantes finlandeses le arrancaban a la tierra los tesoros que los alimentaban.

Unas horas después, en torno a una mesa bellamente dispuesta y adornada con los más anhelados manjares, la familia, los amigos, e incluso los más pequeños se reúnen para dar gracias a su Creador por estar vivos, juntos y en paz. Este es el sublime poder que para los finlandeses tiene la Navidad.