Mad Max Furia en el Carretera (que no es ni un reboot ni tampoco un remake), cumple al mantenernos a la expectativa no sólo por dos horas, sino como desde hace 15 años. George Miller, su director y escritor, no quitó el dedo del renglón para convertirla en realidad. Por fin llegó a México el pasado 15 de mayo esta cinta, con la cual los niveles de adrenalina del público se ponen al máximo hasta llegar a la catarsis sin descanso, asfixiándote, sacudiéndote, como si mordieras el polvo junto a Max Rockatansky.

Éxito para Miller: en taquilla mexicana, el día de su estreno, ha reunido cerca de $45.3 millones de pesos, según de Canacine, y en críticas de los expertos, por ejemplo el Entertainment Weekly la califica como "tal vez la primera película de acción tántrica", y así por el estilo corren las reseñas.

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Poco presupuesto, lluvias torrenciales que afectaron los paisajes desérticos de Australia y otros aspectos, propiciaron el aplazamiento de esta cuarta cinta y al pasar del tiempo, Mel Gibson (1956) ya no podía seguir con el proyecto. Entonces, después de un largo proceso de selección Tom Hardy (El Origen) obtuvo el papel gracias a la fuerza de personajes con inestabilidad mental que ha interpretado. Inclusive su semblante cotidiano lo refleja. Hardy embona perfectamente con el propósito de Max, la soledad, su fortaleza.

Pienso que ahí radica el éxito de George Miller, de la inestabilidad o rebeldía, de sus personajes poco convencionales, así hemos recibido con agrado a Las Brujas en Eastwick (1987), a Babe (1998) y al pingüino de Happy Feet (2006). Si se percatan, Miller es como sus personajes, nada convencionales, porque estas cintas están envueltas en un engañoso mundo de ternura, belleza y amabilidad.

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Por otra parte, en la cabeza del director se encuentra el mundo opuesto a sus propias historias idílicas: planeta muerte, ruindad, sádisno, historias donde el ser humano es retratado como cucaracha, literalmente una plaga que se rehusa a existir, un mundo donde la vida no vale nada, de hecho menos que una gota de agua, puesto que la moneda de cambio es la gasolina, las balas y el vital líquido

La emperadora Furiosa (la camaleónica Charlize Theron) tiene una misión de extrema importancia, la entrega de posesiones preciadas y robadas a Inmortal Joe (Hugh Keays-Byrne) en tierras yermas, diezmadas y además desconocidas. Cuando el dictador se da cuenta de la traición de Furiosa, inicia una extrema, vertiginosa y violenta persecución, y Max, cargando culpas del pasado, es tomado prisionero y como "bolsa de sangre" (literal) es pendido sobre uno de los vehículos para ir, todos juntos tras la guerrera traidora.

Es cuando entonces la película te pone a mil, captura tu atención durante todo su metraje, sin dejarte respirar, con un manejo maestro de las cámaras, la fotografía y los efectos especiales, (que por cierto todos los vehículos y las explosiones y destrucciones son reales).

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Pero no solamente es una película donde reina la testosterona y por tanto exclusiva para hombres, sino que el tema femenino y su empoderamiento, a manera apocalíptica, cobra fuerza, por ello, las mujeres disfrutarán mucho de esta cinta "Milleriana".



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